Capitanas toman la palabra: el Centro de Capitanes de Ultramar reunió a más de 150 personas para debatir el rol de las mujeres en la actividad marítima
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante Argentina realizó un encuentro que convocó a más de 150 personas entre afiliadas, afiliados, alumnas de la Escuela Nacional de Náutica, representantes de empresas armadoras y miembros de distintos sindicatos y asociaciones vinculadas al sector marítimo.
La jornada fue organizada por la Secretaría de Asuntos Sociales del Centro, encabezada por Camila Baudoin, con la colaboración de un grupo de socias que impulsaron el espacio con el objetivo de promover la participación y el intercambio de experiencias dentro de la institución.
El encuentro se desarrolló en un clima participativo e incluyó un panel integrado por mujeres embarcadas de distintas trayectorias profesionales, así como exposiciones de especialistas en políticas de género y salud laboral. Durante la jornada también se realizó un reconocimiento a las primeras mujeres afiliadas egresadas de la especialidad Cubierta de la Escuela Nacional de Náutica, pioneras que abrieron camino en una actividad históricamente masculinizada.
Desde la institución destacaron que este tipo de encuentros se realizan desde hace años como un espacio de reflexión institucional más que de celebración. El objetivo, señalaron, es analizar el lugar que ocupan las mujeres dentro de la actividad marítima y evaluar cómo evolucionó su participación a lo largo del tiempo.
Durante la apertura, las autoridades del Centro dieron la bienvenida a socios, oficiales y cadetes de las escuelas de formación marítima, además de representantes de organizaciones internacionales y empresas del sector que participaron de la jornada.
En ese marco se remarcó que el Día Internacional de la Mujer constituye una instancia para reflexionar sobre los desafíos pendientes en materia de igualdad de oportunidades dentro del ámbito laboral y renovar el compromiso institucional con esos objetivos.
El encuentro se estructuró en dos etapas. En la primera se desarrollaron exposiciones orientadas a analizar la vida laboral de las mujeres dentro de la actividad marítima, incluyendo aspectos vinculados a la salud mental. La segunda parte estuvo dedicada al intercambio de experiencias entre mujeres que actualmente desarrollan su carrera a bordo de distintos tipos de buques.
Durante la jornada también se dio lectura a una resolución de la comisión directiva del Centro en la que la institución ratificó su compromiso con la igualdad de oportunidades, el respeto mutuo y la convivencia profesional dentro del ámbito marítimo. En ese documento, además, se convocó a las socias a integrarse a la Comisión de Mujeres, un espacio institucional orientado a canalizar inquietudes y elaborar propuestas vinculadas al desarrollo profesional dentro de la organización.
Durante la primera parte de la jornada se desarrollaron exposiciones orientadas a analizar el rol de las mujeres en la actividad marítima y los desafíos que aún persisten en el sector. La licenciada Victoria Muriel recordó que el Día Internacional de la Mujer tiene su origen en las luchas laborales de comienzos del siglo XX y señaló que muchas de las desigualdades actuales se vinculan con construcciones culturales que históricamente asignaron roles diferenciados a hombres y mujeres.
Durante las exposiciones también se presentaron datos que reflejan la baja participación femenina en la actividad marítima a nivel global, donde las mujeres representan apenas el 1% de la fuerza laboral. La brecha aparece incluso en la etapa formativa, ya que en las instituciones de formación marítima la presencia femenina ronda el 4,5%. No obstante, se destacó que en Argentina la participación muestra un crecimiento gradual. En el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, por ejemplo, las mujeres representan actualmente el 7,1% del padrón de socios activos, un porcentaje que refleja una evolución sostenida en las últimas décadas.
La segunda parte de las presentaciones estuvo enfocada en la salud mental dentro de la actividad marítima. Allí se señaló que el trabajo a bordo implica exigencias físicas y psicológicas significativas, asociadas a factores como jornadas extensas, turnos rotativos, presión operativa, aislamiento social y largos períodos lejos de la familia. También se mencionaron condiciones propias del entorno de trabajo (como el ruido, la vibración o la humedad) que pueden aumentar la fatiga y afectar la concentración. Las expositoras destacaron, sin embargo, que existen factores protectores que ayudan a mitigar esos impactos, entre ellos el apoyo familiar, las buenas relaciones dentro de la tripulación y la posibilidad de contar con períodos de descanso en puerto.
El bloque final de la jornada incluyó un panel de mujeres que compartieron sus experiencias personales en distintos tipos de buques y etapas de la carrera marítima.
Durante el intercambio, la capitán Lidia Ferrari explicó que el aislamiento a bordo suele sentirse con mayor intensidad durante los primeros días de embarque, cuando comienza el proceso de adaptación al ritmo del buque y al vínculo con los nuevos compañeros de tripulación.
La capitán Daniela Carmona coincidió en que ese proceso de adaptación forma parte de la experiencia de cualquier tripulante y señaló que, una vez superada esa etapa, el trabajo a bordo puede resultar profundamente gratificante desde el punto de vista profesional.
La piloto Julieta Barcala, que dio recientemente sus primeros pasos en la actividad, relató que al inicio de su carrera debió enfrentar el desafío de convivir con la sensación de soledad al encontrarse por primera vez lejos de su entorno familiar. Según explicó, ese proceso implicó aprender a encontrar herramientas personales para atravesar el aislamiento durante los períodos de embarque.
Durante el panel también se habló del regreso a tierra, una instancia que muchas veces requiere un período de readaptación luego de largas campañas de navegación. La capitán Florencia Dipp señaló que, tras períodos de trabajo intensos, suele necesitar algunos días para recuperar el ritmo de descanso y reorganizar su vida cotidiana.
Durante el intercambio también surgieron reflexiones sobre la presión profesional y el impacto emocional que puede tener el trabajo embarcado. Algunas de las marinas señalaron que aprender a reconocer señales de estrés o agotamiento (como cambios en el sueño, en el apetito o la tendencia al aislamiento) resulta fundamental para mantener el equilibrio durante las campañas de navegación.
Hacia el cierre del encuentro, las participantes coincidieron en que compartir experiencias y visibilizar los desafíos de la profesión puede abrir camino para las nuevas generaciones. En ese sentido, alentaron a las jóvenes marinas a perseguir sus objetivos con determinación, generar sus propias oportunidades y apoyarse en la red de colegas que hoy comienza a consolidarse dentro del sector.
También subrayaron la importancia de mantener la unidad entre profesionales para defender y mejorar los derechos laborales dentro de la actividad marítima, en un contexto donde la cooperación y el acompañamiento entre colegas resultan fundamentales. La jornada concluyó con un mensaje que atravesó gran parte del encuentro: cada avance individual de una mujer dentro de la actividad contribuye a ampliar el camino para quienes vendrán después.














































