AmCham Summit 2026: Milei defendió el rumbo económico y el empresariado fue llamado a activar inversiones en una Argentina que busca pasar de la estabilidad al desarrollo

El presidente Javier Milei aseguró que la inflación “va a bajar” y defendió el programa económico, mientras que el sector privado y los gobiernos coincidieron en que el desafío ahora es transformar la estabilización en crecimiento productivo.

 


15 de abrol de 2026

En el AmCham Summit 2026, realizado este 14 de abril en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, el Gobierno nacional y el empresariado coincidieron en un diagnóstico: la Argentina dejó atrás la fase crítica de desorden macroeconómico y enfrenta ahora el desafío más complejo, convertir esa estabilización en desarrollo sostenido, inversión y generación de empleo.

Ante más de 1.700 participantes (entre funcionarios, CEOs y gobernadores) el evento organizado por AmCham Argentina se consolidó como uno de los principales espacios de articulación público-privada para definir la agenda económica, con fuerte foco en infraestructura, comercio exterior, energía y competitividad federal.

El encargado de cerrar la jornada fue el Presidente de la Nación, quien enfrentó de manera directa el dato inflacionario reciente y buscó llevar previsibilidad hacia adelante. “Como odio la inflación… voy a hablar de inflación”, afirmó, antes de explicar que el repunte responde a factores transitorios y no a un cambio de rumbo.

Según el mandatario, la aceleración se explica por la caída en la demanda de dinero, que estimó en “el equivalente al 50% de M2”, sumado a shocks políticos y factores estacionales. En esa línea, insistió en que “la política monetaria no cambió” y que se trata de un reacomodamiento de precios relativos.

La señal central fue prospectiva: “La inflación para adelante va a bajar”, aseguró, apoyado en indicadores como la desaceleración de la inflación mayorista, la recuperación de la demanda de dinero y la recomposición de reservas. En paralelo, defendió el rumbo económico: “Argentina vuelve a crecer cuando se recompone el capital de trabajo”, afirmó, al destacar mejoras en consumo, crédito, exportaciones e inversión.

Milei también ratificó el ancla conceptual de su programa al citar a Milton Friedman: “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”. Y dejó un mensaje político: “Lo único que hay que hacer es tener paciencia”.

En la apertura, la presidenta de AmCham, Mariana Schoua, definió el momento actual como “bisagra”. “La estabilidad ordena, pero el desarrollo transforma”, planteó, marcando el eje conceptual del encuentro.

Schoua advirtió que, si bien comienzan a consolidarse condiciones básicas (como la baja del déficit y la desaceleración inflacionaria), persisten restricciones estructurales que afectan la competitividad: déficits en infraestructura logística, acceso al crédito y presión impositiva.

En clave de comercio exterior y transporte, puso el foco en la necesidad de mejorar rutas, ferrocarriles y sistemas portuarios, al tiempo que reclamó un sistema fiscal más simple y competitivo. También introdujo el concepto de “federalismo productivo”, con provincias compitiendo por inversiones pero dentro de una estrategia coordinada.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reforzó la visión oficial con un mensaje marcadamente optimista. Sostuvo que la Argentina ingresó en un “ciclo virtuoso” basado en la recuperación de la demanda de dinero, la baja de tasas y la mayor confianza.

“El orden macroeconómico se logró por decisión política, no por presión del mercado”, afirmó, al tiempo que proyectó que los próximos 18 a 20 meses podrían ser “los mejores en décadas”.

Caputo destacó el rol del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), con más de USD 80.000 millones comprometidos en más de 35 proyectos, muchos de ellos vinculados a energía, minería y sectores exportadores. También anunció avances en infraestructura clave: 9.000 kilómetros de corredores viales en ejecución y nuevas licitaciones por 12.000 kilómetros adicionales, un punto central para la logística del comercio exterior.

“El mensaje es claro: cambió la música, hay que cambiar el paso”, lanzó hacia el empresariado.

Desde la mirada internacional, el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, afirmó que el país está enviando “señales claras” al mercado en materia de orden macro y previsibilidad.

“El momento de mirar a la Argentina ya pasó. El momento de actuar es ahora”, sostuvo, al identificar oportunidades concretas en energía, minería, agroindustria y tecnología.

Además, destacó el rol de herramientas como la DFC y el Ex-Im Bank para financiar inversiones y subrayó la importancia de construir cadenas de valor con “socios confiables”, en un contexto global más proteccionista.


El eje energético y minero, central para la generación de divisas, fue abordado por el Secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, quien habló de un “cambio de paradigma” impulsado por el RIGI.

Proyectó un salto significativo en la producción: de los actuales 900.000 barriles diarios de petróleo a hasta 1,7 millones en los próximos años, con fuerte impulso de Vaca Muerta. También estimó que la balanza energética y minera podría alcanzar USD 60.000 millones en cinco años.

El funcionario subrayó un giro clave para el sector: menor intervención estatal y precios alineados a valores internacionales.


Desde el sector privado, Fernando Bonnet (Central Puerto) confirmó el ingreso de la compañía al negocio de hidrocarburos en Neuquén, en línea con una estrategia de diversificación.

Bonnet advirtió, sin embargo, sobre los desafíos de infraestructura energética en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda eléctrica global, impulsada por la digitalización y la inteligencia artificial. Entre las soluciones, destacó inversiones en almacenamiento, renovables y redes de transporte eléctrico.

La dimensión institucional fue abordada por el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, quien planteó que no hay desarrollo sin seguridad jurídica.

“Si no es para todos, no es seguridad”, definió, al subrayar que la previsibilidad depende tanto de las normas como del funcionamiento efectivo del sistema judicial. También remarcó el impacto directo que tiene la certeza legal sobre las decisiones de inversión.

En clave agroindustrial, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, destacó que el sector genera el 60% de las divisas del país y atraviesa un momento favorable tras la baja de retenciones y regulaciones.

Sin embargo, volvió a aparecer el mismo cuello de botella: la infraestructura. Rutas, ferrocarriles y la hidrovía siguen siendo factores críticos para sostener la competitividad exportadora.


El panel de gobernadores expuso una competencia creciente por atraer inversiones, con estrategias diferenciadas pero un diagnóstico común: sin infraestructura, estabilidad macro y baja de impuestos no hay desarrollo federal posible.
Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro, destacó inversiones por USD 18.300 millones en su provincia y la construcción de un hub energético, mientras que Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, puso el foco en el orden fiscal y la seguridad jurídica. Por su parte, Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, avanzó con incentivos agresivos, incluyendo hasta 15 años sin impuestos para nuevas inversiones.

Desde el plano legislativo, Patricia Bullrich sintetizó el mensaje político del oficialismo hacia el sector privado: “Las leyes ahora tienen que convertirse en realidad”.

La dirigente instó a las empresas a invertir, contratar y aprovechar el nuevo marco normativo, al tiempo que reclamó sostener un piso de acuerdos macroeconómicos basado en equilibrio fiscal, estabilidad y seguridad jurídica.

El cierre conceptual lo aportó el CEO de AmCham, Alejandro Díaz, quien sintetizó el espíritu del encuentro: la Argentina logró ordenar la macro, pero ahora debe construir desarrollo.

“El crecimiento va a venir de sectores como energía, minería y agro, con fuerte anclaje territorial”, afirmó, al tiempo que advirtió que la transición implicará tensiones y exigirá acuerdos políticos y sociales.

“Si no visualizamos un país compartido, difícilmente podamos construir desarrollo”, concluyó.

El AmCham Summit 2026 dejó así una hoja de ruta clara: la estabilización ya no alcanza. El desafío pasa ahora por resolver los cuellos de botella estructurales (infraestructura, carga impositiva, institucionalidad) y transformar el nuevo clima macro en inversiones concretas que impulsen el comercio exterior, la logística y la competitividad sistémica de la Argentina.