Santa Fe acelera el plan para concesionar su terminal de contenedores y busca captar operadores con inversión
El Puerto de Santa Fe vuelve a escena en la agenda logística. Con foco en recuperar actividad y ganar escala, el gobierno provincial avanzó en los lineamientos para licitar la concesión de su terminal de contenedores, bajo un esquema que combine gestión privada con control estatal.
La definición se consolidó en una nueva reunión de la Mesa Productiva Provincial, encabezada por el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Desarrollo Productivo Gustavo Puccini, donde se terminó de delinear el modelo que buscará reposicionar al puerto como nodo logístico para las economías regionales.
El diagnóstico es compartido: la terminal cuenta con infraestructura operativa y una ubicación estratégica sobre la hidrovía, pero su nivel de utilización está por debajo de su potencial. La falta de un operador con capacidad comercial y de inversión aparece como el principal factor detrás de esa subutilización.
En ese contexto, la provincia apunta a una licitación pública que funcione como test de mercado. La idea es atraer a jugadores con experiencia en gestión portuaria que presenten planes concretos de inversión y desarrollo de carga, con compromisos medibles en el tiempo.
“Tenemos que garantizar reglas claras y un proceso competitivo que genere confianza”, planteó Pullaro durante el encuentro, al poner el acento en la necesidad de asegurar transparencia y pluralidad de ofertas. La señal apunta tanto a operadores locales como internacionales que evalúan oportunidades en el sistema portuario argentino.
Desde el área productiva, Puccini remarcó que existe consenso institucional sobre el potencial del puerto y que el paso siguiente es traducir ese diagnóstico en operación real. En los últimos meses, la provincia avanzó con mejoras en infraestructura, contactos con otras jurisdicciones y rondas con operadores privados para validar el interés en la terminal.
El pliego licitatorio, que demandará entre 60 y 90 días de elaboración, buscará evitar experiencias de concesiones sin actividad. La intención oficial es fijar condiciones que obliguen a sostener niveles mínimos de operación y crecimiento, con metas de movimiento de carga, compromisos de inversión y un canon acorde a la escala del proyecto.
El esquema en análisis contempla una concesión inicial sobre un área de 20.000 metros cuadrados, con posibilidad de ampliación en función del desempeño operativo. La infraestructura existente permitiría una puesta en marcha relativamente rápida, siempre que el operador logre articular servicios y captar flujos de carga.
Uno de los puntos sensibles será la competencia con otros puertos, especialmente los del área metropolitana de Buenos Aires. En ese escenario, Santa Fe busca posicionarse como alternativa eficiente para determinadas cargas, aprovechando su localización y su vinculación con el hinterland productivo.
El proceso cuenta con respaldo de entidades empresarias y sectoriales que participaron del encuentro, en una señal de alineamiento entre sector público y privado. La construcción de ese consenso es vista como un activo clave para sostener el proyecto en el tiempo.
La licitación marcará un punto de inflexión para el puerto. Si logra atraer inversiones y consolidar volumen, podría recuperar protagonismo dentro del mapa logístico nacional. Si no, el desafío de transformar infraestructura disponible en operación efectiva seguirá pendiente.







































