Hidrovía: cuestionan los números de DEME y crecen las dudas sobre su última ofensiva contra la adjudicación

Mientras la adjudicación de la Vía Navegable Troncal avanza hacia su definición formal,  la estrategia desplegada por DEME para revertir el resultado de la licitación comienza a mostrar fisuras.  A las objeciones jurídicas que despertó su intento informal de impulsar una iniciativa privada una vez concluida la competencia,  ahora se suman cuestionamientos técnicos sobre los propios números utilizados por la compañía para justificar una supuesta reducción de costos para los usuarios de la Hidrovía. 


12 de junio de 2026

 

 

La empresa belga había enviado una carta al ministro de Economía, Luis Caputo, en la que sostuvo que podría prestar el servicio con una tarifa de US$ 4,77 por tonelada de registro neto (TRN), un valor 17,4% inferior al piso tarifario previsto en el proceso licitatorio. Según la compañía, esa diferencia permitiría generar un ahorro acumulado de aproximadamente US$ 2.500 millones durante los 25 años de concesión.

Sin embargo, fuentes técnicas vinculadas al sector naviero y portuario consultadas por Comex On Line consideran que la comparación presenta inconsistencias que alteran significativamente el resultado final.

Uno de los principales cuestionamientos apunta al tratamiento del IVA. Según explican los especialistas, la tarifa exhibida por DEME no contemplaría el impacto de ese tributo en la comparación realizada con los valores de referencia utilizados en la licitación.

Pero no sería el único aspecto observado.

También aparecen dudas respecto de los mecanismos de actualización tarifaria considerados en la propuesta. Fuentes conocedoras del proceso sostienen que la presentación omite reflejar adecuadamente el efecto de las fórmulas de indexación previstas para el contrato, un componente que resulta determinante en una concesión de largo plazo.

"Cuando se incorporan todos los elementos de actualización previstos, la diferencia real se reduce considerablemente y en pcoos años se volveríanula o más cara como fue presentada", señaló una fuente técnica que sigue de cerca la evolución del expediente.

La discusión llega además en un momento particularmente delicado para la compañía. La carta enviada al Ministerio de Economía fue interpretada por diversos actores del sector como el último intento por reabrir una discusión que, en los hechos, ya quedó resuelta tras la preadjudicación a la oferta encabezada por Jan de Nul y Servimagnus.

Un camino jurídicamente complejo

La iniciativa privada planteada por DEME también enfrenta obstáculos legales difíciles de sortear.

Especialistas en contratación pública recuerdan que el proceso licitatorio se encuentra avanzado y que la propuesta fue presentada después de conocidas las ofertas económicas y técnicas de los participantes. En ese contexto, cualquier modificación sustancial de las condiciones evaluadas podría entrar en tensión con los principios de igualdad, transparencia y concurrencia que rigen las licitaciones públicas.

Por esa razón, dentro del sector existe consenso respecto de que las posibilidades reales de que prospere una revisión integral del procedimiento son extremadamente limitadas.

"La discusión de fondo ya fue saldada dentro del marco licitatorio. Lo que aparece ahora es un planteo posterior que busca instalar un debate paralelo cuando la competencia formal ya concluyó", resumió una fuente con conocimiento directo del proceso.

La oferta que llegó tarde

A ello se suma otro dato que comienza a ganar relevancia: si las proyecciones de ahorro difundidas por la compañía estuvieran construidas sobre supuestos tarifarios incompletos o metodologías de cálculo discutibles, el principal argumento económico de su presentación perdería parte de la fuerza que buscó exhibir.

Mientras tanto, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación continúa avanzando con las instancias administrativas previas a la adjudicación definitiva.

Por otro lado la propuesta Deme ofrecería una menor inversión de capital aplicada al balizamiento y otros aspectos

En ese escenario, la ofensiva de DEME aparece cada vez más como una acción testimonial que como una alternativa con posibilidades concretas de modificar el resultado de una licitación que, para gran parte del sector, ya tiene ganador.