Puerto Quequén: la historia de un puerto que aprendió a domar el mar y ahora busca diversificar su futuro

Mientras un buque Panamax avanzaba lentamente por el canal de acceso asistido por remolcadores, Martín Petersen repasaba más de un siglo de historia portuaria frente al mismo escenario donde hoy se juegan buena parte de las exportaciones agroindustriales argentinas.


25 de junio de 2026


ComexOnline recorrió junto al historiador y responsable de Historia Portuaria del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén los principales muelles de la terminal marítima, en una visita que permitió reconstruir el pasado, analizar el presente operativo y proyectar los desafíos futuros de uno de los puertos graneleros más importantes del país.

La postal actual muestra un puerto consolidado, que moviliza alrededor de 9 millones de toneladas anuales y ocupa el tercer lugar entre las terminales argentinas dedicadas al movimiento de granos. Sin embargo, detrás de esos números hay una historia marcada por desafíos técnicos, obras de infraestructura y una constante adaptación a las exigencias del comercio internacional.

"Quequén es puerto internacional desde 1929 y tiene una experiencia operativa que se fue construyendo durante décadas", explicó Petersen durante la recorrida.

Uno de los aspectos que más destacan quienes operan en Quequén es la rapidez de sus maniobras.
Según detalló Petersen, un buque demora en promedio unos 40 minutos desde que es tomado por los remolcadores hasta llegar al muelle, mientras que la salida requiere alrededor de 30 minutos. Sumando el conjunto de operaciones de practicaje, asistencia y amarre, el proceso completo ronda las tres horas.

La cercanía inmediata al mar abierto constituye una de las principales fortalezas de la terminal. A diferencia de otros complejos portuarios, los buques acceden rápidamente a los sitios de carga, reduciendo tiempos operativos y costos logísticos.

Durante la visita del equipo de ComexOnline pudo observarse precisamente una de estas maniobras, con un buque Panamax de aproximadamente 230 metros de eslora realizando el giro en la pileta de maniobras antes de ingresar de popa al muelle asignado.

De puerto "sucio" a referencia logística

Petersen recordó que durante buena parte del siglo XX Quequén cargó con una reputación poco favorable entre los armadores internacionales.

"Puerto sucio" era la definición que aparecía frecuentemente en informes y testimonios de capitanes extranjeros. Sin embargo, la referencia no estaba vinculada a cuestiones ambientales sino a problemas logísticos: largas esperas en rada, dificultades para acceder a los muelles y falta de previsibilidad operativa.

La transformación comenzó a acelerarse en las últimas décadas mediante inversiones en infraestructura que permitieron ampliar las escolleras, profundizar el canal de acceso y mejorar las condiciones de navegación.

Actualmente, la escollera alcanza unos 1.600 metros de longitud y el canal opera con profundidades de hasta 15 metros, características que permiten recibir buques de mayor porte y mejorar significativamente la seguridad náutica.

Según explicó Petersen, estas obras redujeron el impacto del fuerte oleaje predominante del sudoeste, históricamente uno de los principales condicionantes operativos del puerto.

Más carga, más capacidad y nuevos negocios

La evolución de Puerto Quequén también puede medirse en toneladas.
En los últimos treinta años la terminal pasó de movilizar alrededor de 3 millones de toneladas anuales a superar los 9 millones, triplicando su capacidad operativa.

El hinterland productivo vinculado al puerto abarca cerca de 5 millones de hectáreas agrícolas y genera aproximadamente 12 millones de toneladas de producción primaria, equivalentes a cerca del 12% de la producción nacional.

La modernización de las terminales permitió además incrementar la capacidad de almacenamiento. Entre las inversiones más relevantes figura Sitio 0, que aportó nueva infraestructura y mayores posibilidades operativas para la carga de granos.

Uno de los cambios más importantes observados durante la última década es que cada vez más buques llegan a Quequén para completar o incluso cargar íntegramente sus bodegas, una tendencia favorecida por las mejoras de calado y seguridad operativa.

El desafío pendiente: recuperar el tren

La recorrida también abrió espacio para uno de los temas más sensibles de la logística argentina: la conectividad ferroviaria.

Actualmente la totalidad de la carga que ingresa a Puerto Quequén lo hace por camión. Los antiguos ramales ferroviarios permanecen en gran parte inutilizables y requieren una reconstrucción integral para volver a operar.

Petersen explicó que esta situación tiene raíces históricas vinculadas al diseño de la red ferroviaria durante fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando las prioridades comerciales favorecieron otras terminales portuarias.

Aun así, sostuvo que existen estudios académicos y técnicos que analizan alternativas para una eventual recuperación ferroviaria.

Para el historiador, el debate no debería plantearse como una competencia entre camión y tren, sino como una complementación necesaria para acompañar el crecimiento futuro de la actividad.

Un puerto que mira más allá de los granos

Aunque el ADN de Quequén sigue siendo claramente granelero, el puerto comienza a mostrar señales de diversificación.

Las terminales ubicadas sobre la margen Necochea ya tienen una fuerte participación en la importación de fertilizantes, mientras que en los últimos años también se realizaron operaciones vinculadas a componentes para parques eólicos.

Más recientemente, la terminal sumó movimientos de cargas asociadas a la actividad energética y a la cadena de suministros de Vaca Muerta.

Para Petersen, estas experiencias representan una oportunidad estratégica para ampliar la matriz de negocios del puerto y fortalecer su posicionamiento dentro del sistema portuario argentino.

"Todo indica que Quequén ya se consolidó como puerto granelero y que gradualmente comienza a aparecer la posibilidad de incorporar otro tipo de cargas", señaló.

Con infraestructura en expansión, mayor eficiencia operativa y nuevos proyectos de diversificación, Puerto Quequén parece decidido a aprovechar una ventaja que tardó más de un siglo en construir: convertir las dificultades geográficas y climáticas de sus orígenes en una plataforma logística cada vez más competitiva para el comercio exterior argentino.

El dato

Mientras ComexOnline realizaba la recorrida por los muelles junto a Martín Petersen, una de las conversaciones giró en torno al ingreso del bulk carrier SERALIA, que protagoniza una de las mayores operaciones de exportación registradas en la historia de Puerto Quequén.

El buque, de 229 metros de eslora y bandera panameña, ya se encuentra amarrado en el Giro 3 de Puerto Quequén y cargará 68.000 toneladas de soja con destino a China, ubicándose entre los cuatro embarques agrícolas más importantes realizados desde la fundación de la terminal. La operación vuelve a poner en evidencia el impacto que tuvieron las obras de dragado, profundización y mejora de accesos para permitir que buques de gran porte operen a máxima capacidad desde el puerto bonaerense.