La gestión sindical como fortaleza 

El Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y de Cabotaje Marítimo realiza elecciones internas en enero próximo. El actual secretario general, cap. Julio González Insfrán, enfrentará en la contienda electoral a dos listas opositoras. Las claves en la búsqueda de su reelección para encarar un tercer mandato. 


29 de octubre de 2021

¿Cómo vienen estas elecciones; qué perspectivas manejan respecto al resultado? 
Julio González Insfrán: Yo voy por la reelección. Va a haber tres listas, es algo nuevo porque el oficialismo va dividido de alguna manera. Todavía no se terminaron de presentar las listas, y estamos en democracia,  así que todo el mundo tiene derecho a participar. Mi meta es que sea una buena elección por eso armamos la Junta Electoral, que está integrada por opositores y oficialistas cuya misión es no favorecer a nadie y cumplir con el estatuto.

¿Por qué considerás que te pueden elegir en un tercer mandato?
J.G.I.: Mi  mayor virtud es justamente la gestión que tengo para mostrar de ocho años. En donde lo primero que se hizo fue comprar simuladores; también generar una Escuela de Capacitación en San Fernando. Es decir, se creó una Asociación Civil para capacitar a la gente y hoy esa asociación brinda los cursos certificados por la Marina y por la Organización Marítima Internacional (OMI).  
Y tenemos también los cursos de radio operador restringido, que son oficiales y están certificados. Además tenemos una plataforma virtual para brindar los cursos a toda la gente del interior, eso surgió como consecuencia de la pandemia porque no nos podíamos reunir entonces desarrollamos esta plataforma virtual que hoy está funcionando muy bien. Eso quiere decir que un compañero que antes no tenía herramientas, porque por ejemplo está en Puerto Madryn, hoy se puede sentar en su computadora y tener acceso a estos cursos, que los hace desde su casa. Es una plataforma que está certificada y que es muy importante para la capacitación.

¿Todo el curso es virtual?
J.G.I.: Solamente tienen que venir acá a rendir los exámenes, los cursos no son necesarios que sean presenciales, los pueden cursar a través de la plataforma. Y el gremio se hace cargo de todo el costo del curso. Nosotros además damos cursos para gente que después tiene la posibilidad de trabajar en el exterior, ahora estamos tratando de firmar un acuerdo con los uruguayos que también quieren hacer cursos acá, en nuestra Escuela, porque los títulos  son internacionales. 

¿Cómo avanza la Escuela de San Fernando? 
J.G.I.: Nosotros ahí hicimos un edificio de cuatro pisos, donde están los simuladores, ahora estamos avanzando y terminando el segundo piso. Ese es el mismo predio donde estaba antes la delegación. También tenemos el terreno donde pensábamos hacer una clínica y ahora estamos pensando hacer un Centro Médico. Iniciamos este edificio de enlace en el sindicato, que lo pagamos nosotros con fondos propios, sin crédito, ni deudas, y lo construimos paso a paso. En cuatro años lo terminamos y lo inauguramos.

¿Una de las prioridades fue dotar al sindicato de mayor infraestructura? 
J.G.I.: Si, nuestro foco de gestión estuvo puesto en poder realizar avances en cuanto a formación; infraestructura y salud. También construímos el edificio de Puerto San Martín, un edificio de dos pisos que tiene un salón para reuniones y los plenarios. Por otro lado hicimos el edificio de la delegación de Campana; en Rawson, que lo estamos terminando porque en ese lugar no teníamos nada, y sin embargo ahí abrimos la obra social y después compramos un edificio, el terreno y ahora estamos construyendo así que dentro de dos o tres meses ya nos entregan la obra que es la primera etapa de esa delegación. Hicimos también la ampliación del edificio de Puerto Madryn, ahí construimos dos pisos.
En el ámbito fluvial, en San Nicolás construimos una delegación; y en Puerto San Martín también estamos proyectando ampliar la delegación de Corrientes porque queremos tener ahí un edificio más grande. Asimismo, modificamos y mejoramos la delegación de Posadas; creamos la delegación de Formosa tanto sindical como la obra social; abrimos la delegación de obra social de Chaco, que ahí no teníamos. Construimos la propiedad y compramos una casa ahora sede de obra social de Puerto Hernandarias, que estuvimos inaugurando en estos días.

¿Cuáles son los beneficios que le da la inauguración de todas estas sedes?
J.G.I.: Nuestro objetivo fue acercar los servicios y el sistema a la gente del interior. El beneficio es que la gente del interior no tiene que venir a hacer el trámite a Buenos Aires lo pueden realizar ahí en su propia sede. En Mar del Plata compramos un edificio también para que la obra social pudiera contar con una estructura moderna. En esa ciudad tenemos proyectado hacer un Centro Médico en la calle San Luis. Abrir un primer Centro Médico es un proyecto que tenemos en carpeta. También tenemos proyectado abrir la delegación de Entre Ríos, en Concepción del Uruguay. En ese lugar, por ejemplo, empezamos con 20 afiliados en la obra social y ahora ya tenemos 500.

¿Entonces el balance de todos estos años es positivo? 
J.G.I.: Nosotros hemos hecho crecer este sindicato, tanto en la patrimonial, como en lo social. Hoy tenemos 13,000 afiliados directos gremiales, más los otros  afiliados que vienen de otras prepagas, serían otros 100,000. Nosotros tenemos 2500 personas embarcadas directas nuestras que son las que aportan al sindicato; y hay muchas otras personas más que se han decidido por nuestra obra social. Tenemos una de las obras sociales más importantes del país, estamos calificados por la Superintendencia con doble verde. Eso significa que hay 120 obras sociales que han quebrado en Argentina y nosotros estamos entre las primeras 10 de acuerdo a cómo funcionan en Argentina. Hoy tenemos 5000 prestadores y tenemos convenios con todo el mundo. 

Uno de los últimos logros que tuvieron antes de la pandemia fue presentar en sociedad un proyecto innovador, un remolcador a gas, fueron pioneros en ese sentido. ¿Cómo ha evolucionado esa idea?
J.G.I.: Bueno eso justamente ahora está dando sus frutos. Nosotros hace dos años que venimos empujando este proyecto, caminamos todos los ministerios. Bueno ahora el Ministerio de la Producción sacó una línea de crédito para las empresas que construyan remolcadores a GNL y tienen un 12% de descuento en las tasas de interés. Es un paso adelante.

¿Es parte del financiamiento que promocionan para la industria naval?
J.G.I.: Es parte de todo eso, porque la industria naval tiene ahora una línea de créditos y si se construyen buques a GNL se ofrecen mayores beneficios. El proyecto del remolcador está listo para poder empezar la construcción, falta solamente la financiación que ahora está apareciendo y es una solución importante para la Marina Mercante Argentina.  Nosotros tenemos el armador; el astillero y estamos a la espera del financiamiento para que el proyecto prospere. 

Ahora más allá del financiamiento el problema es que el costo de construir en Argentina es muy alto. Están los créditos para construir pero el problema es que la bandera sigue siendo cara
J.G.I: El problema es que Argentina no tiene que estar en función del costo económico de construcción, el principal motivo del costo alto es que nosotros no tenemos bodega. En el mundo el flete aumentó un 500% en la flota internacional; y nosotros no tenemos flota. Entonces necesitamos hoy más que nunca una marina mercante. Por eso nosotros estamos volviendo a la carga para sacar una Ley de Marina Mercante que le brinde un marco adecuado a las inversiones en la bandera. 

¿Quién está impulsando eso?
J.G.I.: Tenemos acuerdo con la Cámara Armadora y con los distintos sindicatos; y estamos hablando con el Secretario de Transporte para que nos ayude a presentar el proyecto. Y la tenemos a Marcela Passo, que probablemente vuelva a ser diputada, que conoce mucho del tema. Ella es una persona que está interiorizada de los problemas del sector y que espero que nos vuelva a ayudar, como ya nos ayudó la primera vez.  En cuanto que la bandera argentina es cara, eso tiene que ver con la presión impositiva, que es el verdadero problema de fondo, por eso necesitamos una Ley de Promoción del sector para modificar esas cosas. El país tiene que generar normativas que permitan que el barco sea económicamente rentable. No puede ser que se compite con Paraguay sin embargo ellos pueden cargar libre de impuestos el combustible en Argentina, mientras nosotros pagamos todos los impuestos. Tenemos entre 80 y 90 mil toneladas que salen por año de Rosario, mirá el negocio que tenemos ahí si tan sólo el 10% de los barcos que van de Rosafe lo hicieran en la bandera nacional; nosotros tendríamos una facturación de 1400 millones de dólares por año en concepto de fletes. Entonces, hoy no tenemos flota, ni en el río, ni en el mar, pero hay que entender el problema y comprender que la decisión para cambiar la situación es política. Está claro que en el comercio internacional necesitamos un plan, sentarnos con los que compran nuestros productos y negociar el transporte, cómo compartimos el flete. El flete es un valor agregado a la producción y si nosotros no defendemos ese valor agregado, no lo va a defender nadie. Necesitamos una marina mercante, primero porque estamos pagando fletes altísimos, y porque nuestros productos quedan afuera de mercado, el precio de la soja no lo ponemos nosotros. 

¿Cómo los afecta la bajante del Paraná? 
J.G.I.: Nosotros tenemos mucha presión en el sur, por ejemplo con los remolcadores, porque los barcos salen de Rosafe a media carga por la bajante, entonces se van al sur, y están cargando mucho en puertos como el de Bahía Blanca; y los remolcadores ahí están trabajando muchísimo.

¿Y cómo ves la licitación de la hidrovía? 
J.G.I: En el tema hidrovía todos salieron a discutir quien se encargaba del dragado de la vía troncal, pero nadie se puso a discutir quién transporta la carga. Estábamos discutiendo quién hacía la ruta y en esa mezcla se incluían temas de soberanía.

Cuando la hidrovía es una concesión de un servicio de dragado  y balizamiento por parte de la Argentina, y se paga con el peaje. Ni siquiera el Estado invierte plata para mantener a la empresa, se paga con el peaje. Entonces la soberanía pasa por tener barcos de bandera nacional explotando esa hidrovía,  pero nadie discutió eso acá. La carga sale en barcos extranjeros. 

La hidrovía es muy importante porque ha hecho crecer el país, aumentó la superficie cultivable, la exportación y nosotros deberíamos poder usar ese fuente de desarrollo para aumentar nuestro trabajo. Dejarle el flete a la bandera extranjera es un problema político nuestro. Por eso para cambiar es muy importante poder crear una conciencia sobre la importancia de la hidrovía. Nosotros necesitamos una fuerte toma de conciencia respecto a cómo estamos posicionados. Tenemos una sociedad sumergida en la pobreza cuando podríamos generar muchas fuentes de trabajo con el desarrollo de la industria naval, con buques construidos en el país.

¿Cuál es la relación del sindicato con los empresarios?
J.G.I.: Los empresarios están en una lucha permanente de competencia en el mercado. El problema es que quieren competir presionando la mano de obra. Por ejemplo, en vez de respetar las 12 horas del patrón, lo quieren hacer trabajar 14 o 16 horas, no quieren poner otro patrón; y nosotros no vamos a permitir eso. No vamos a permitir que quieran ser competitivos en base al salario del trabajador, por eso estamos muy cerca de un gran conflicto.

Otro punto importante a destacar es que nosotros hemos firmado uno de los mejores convenios colectivos del país, no existe otro convenio que ajuste salarios mes a mes por la inflación. Hoy tenemos firmado con la Federación de Empresarios Navieros Argentinos (FENA) un convenio que abarca a los remolcadores, los petroleros y que se actualiza mes a mes por inflación. Por eso la FENA no tiene conflictos por el salario. Es un convenio muy bueno, que queremos hacer extensivo a todo el resto de los armadores. Nosotros no hemos retrocedido un ápice en cuanto a nuestro derechos en toda esta pandemia.