Paraguay debate una reforma clave para su Marina Mercante: especialistas advierten que el desafío excede el cambio de estructura

La decisión del Gobierno paraguayo de impulsar la creación de una Dirección Nacional de la Marina Mercante (DINAMER), con dependencia directa de la Presidencia de la República, abrió un debate que trasciende el plano administrativo y alcanza cuestiones estratégicas vinculadas al transporte fluvial, la logística y la competitividad del comercio exterior.


10 de junio de 2026

La iniciativa busca transformar la actual Dirección General de la Marina Mercante en un organismo con mayor autonomía institucional y capacidad de gestión. Sin embargo, referentes del sector sostienen que la discusión de fondo no pasa por el rango jerárquico del organismo sino por la capacidad efectiva del Estado para ejercer la conducción técnica de una actividad clave para la economía paraguaya.

Uno de los análisis más críticos fue planteado por el capitán de Marina Mercante y ex director de la Marina Mercante paraguaya, Oscar B. Cortessi Garayo, quien advirtió que una modificación del organigrama estatal difícilmente resuelva problemas estructurales que, según su visión, afectan desde hace años a la autoridad marítima del país.

"La autonomía, la seguridad jurídica y la agilidad operativa no se generan automáticamente mediante una reestructuración institucional", sostiene Cortessi en un artículo de opinión difundido recientemente, donde cuestiona que la reforma avance sin abordar aspectos vinculados a la aplicación de la normativa vigente, la disponibilidad de recursos y la profesionalización de la conducción sectorial.

*Una discusión con impacto en la Hidrovía*

El debate adquiere una relevancia particular para Paraguay, cuya inserción en el comercio internacional depende casi exclusivamente del sistema fluvial de la Hidrovía Paraguay-Paraná.

Con una de las mayores flotas barcaceras del mundo y una economía fuertemente vinculada a las exportaciones agrícolas, el país mantiene una dependencia estratégica de la navegación interior para conectar su producción con los puertos de ultramar.

Desde esa perspectiva, distintos especialistas consideran que el fortalecimiento institucional de la autoridad marítima resulta fundamental para enfrentar desafíos crecientes relacionados con la gestión de la vía navegable, la adaptación a nuevas regulaciones internacionales, las condiciones hidrológicas de la Cuenca del Plata y la evolución de los mercados globales.

En su análisis, Cortessi señala que la principal debilidad del sistema no radicaría en la falta de atribuciones legales sino en la pérdida de protagonismo de la autoridad técnica frente a otros organismos estatales cuando determinados temas adquieren relevancia política o económica.

El especialista cita como ejemplo la controversia generada por el cobro del peaje en la Hidrovía, instancia en la que, según sostiene, la autoridad marítima quedó desplazada de una discusión que involucraba directamente al sistema de navegación regional.

*Idoneidad técnica y continuidad institucional*

Otro de los puntos que concentra la discusión es el perfil profesional requerido para conducir organismos vinculados al transporte fluvial.

La acelerada transformación que atraviesa la actividad marítima y logística exige capacidades técnicas específicas para interpretar regulaciones internacionales, gestionar cuestiones de seguridad operacional, analizar tendencias comerciales y participar en negociaciones regionales vinculadas a la navegación.

En ese contexto, la designación de autoridades con experiencia comprobada en el sector aparece como una de las principales demandas planteadas por quienes observan con preocupación la creciente politización de organismos técnicos.

Según Cortessi, una autoridad marítima sin capacidad técnica suficiente corre el riesgo de limitarse a funciones administrativas, perdiendo capacidad para liderar políticas públicas en un área considerada estratégica para el desarrollo económico del país.

La propuesta de creación de la DINAMER llega en un momento en que Paraguay busca fortalecer su posicionamiento logístico regional y ampliar la competitividad de su sistema de transporte fluvial.

Sin embargo, el debate abierto por el proyecto plantea una pregunta de fondo: si una modificación institucional será suficiente para resolver problemas vinculados a la gestión, la coordinación interinstitucional y la defensa de las competencias técnicas del organismo.

Para los sectores que siguen de cerca la evolución del transporte por agua en la región, el desafío parece ir más allá de un cambio de denominación o de dependencia administrativa. La discusión pone sobre la mesa la necesidad de definir qué tipo de autoridad marítima requiere Paraguay para sostener su liderazgo fluvial y acompañar el crecimiento de un sistema logístico que resulta vital para el comercio exterior del país.

En un escenario donde la Hidrovía continúa consolidándose como una de las principales arterias de transporte de Sudamérica, la capacidad de los Estados para ejercer una conducción técnica sólida sobre sus organismos especializados se perfila como un factor cada vez más determinante para la competitividad regional.