Paraguay busca ampliar el rol de sus marinos en la Hidrovía y crece la preocupación por la seguridad en aguas argentinas
La intención de extender las habilitaciones de profesionales paraguayos para navegar por la Hidrovía abre interrogantes sobre el conocimiento de zona, los controles y la reciprocidad con la Argentina. Fuentes calificadas del sector consultadas por Comex Online advierten sobre diferencias en los requisitos y cuestionan que las facilidades otorgadas en aguas argentinas no tendrían un tratamiento equivalente en Paraguay.
La iniciativa de Paraguay para ampliar la participación de sus propios profesionales en la navegación por la Hidrovía Paraguay-Paraná comienza a generar interrogantes del lado argentino, especialmente en un terreno particularmente sensible: la seguridad de la navegación y el conocimiento efectivo de zona.
El planteo tomó estado público a partir de declaraciones de Ronald Zayas, director de la Marina Mercante paraguaya, quien explicó que su país pretende avanzar en la formación de sus profesionales para que embarcaciones nacionales puedan navegar reduciendo la dependencia de personal extranjero.
La discusión, sin embargo, es más compleja de lo que inicialmente aparece.
Una fuente técnica calificada del sector de la navegación fluvial consultada por Comex Online advirtió que debe distinguirse la terminología utilizada por ambos países. Lo que en Paraguay suele denominarse “práctico” no necesariamente resulta equivalente al práctico argentino y, en determinados casos, su función se aproxima más a la del baqueano fluvial de nuestro país.
La distinción resulta central para analizar qué profesionales pueden navegar cada tramo, bajo qué habilitación y con qué conocimiento específico de la zona.
Seguridad y conocimiento del río
Más allá de la discusión laboral o económica, aparece una cuestión que Argentina no debería soslayar: ¿qué grado de conocimiento efectivo de los tramos argentinos poseen quienes pretenden navegar sin recurrir al profesional local actualmente exigido?
El Paraná es una vía navegable cuyas condiciones cambian. Profundidades, corrientes, sedimentación, pasos críticos, cruces, maniobras, señalización y modificaciones del canal hacen que el conocimiento actualizado de cada sector tenga una incidencia directa sobre la seguridad.
Una varadura o una colisión no afecta únicamente al buque involucrado. Puede comprometer el canal navegable, interrumpir el tráfico, ocasionar daños a infraestructura y generar consecuencias ambientales.
Y los antecedentes muestran que esos riesgos son concretos.
En 2019, Prefectura Naval Argentina debió intervenir cuando el convoy del remolcador paraguayo IB Concepción tocó un bajo fondo cerca de Goya y diez barcazas se desprendieron. Ese mismo año ocho barcazas de otro convoy paraguayo, conducido por el remolcador Aguilucho, quedaron varadas en el Paraná.
También existen antecedentes como la prolongada varadura del buque paraguayo Paraguay Line en la zona de San Pedro.
Estos episodios no permiten atribuir los accidentes a la nacionalidad o capacitación de quienes navegaban las embarcaciones, pero sí permiten dimensionar las consecuencias de un incidente y la importancia que adquieren la experiencia y el conocimiento de zona.
Una diferencia en los requisitos
Aquí aparece otro punto particularmente sensible.
Según explicó a Comex Online una fuente conocedora del régimen de navegación, actualmente los profesionales paraguayos que buscan determinadas habilitaciones en jurisdicción argentina deben acreditar 12 viajes, pero no estarían sometidos al mismo examen que debe rendir un profesional argentino para obtener su habilitación.
“Mientras que el argentino tiene que rendir un examen, el paraguayo presentando esos 12 viajes es habilitado”, explicó la fuente consultada.
La diferencia abre un interrogante inevitable: ¿existe una equivalencia real entre los estándares de formación, evaluación y experiencia exigidos a los profesionales argentinos y paraguayos que navegan las mismas aguas?
La reciprocidad, otro punto de conflicto
La discusión tampoco termina en la capacitación.
La fuente consultada por Comex Online cuestionó la existencia de una verdadera reciprocidad entre Argentina y Paraguay.
El Tratado de Navegación bilateral de 1967 establece la libre navegación entre ambos países pero, según la interpretación aportada por la fuente, esa libertad corresponde a los buques y no supone automáticamente el derecho de sus tripulantes a ejercer funciones profesionales dentro de la jurisdicción del otro Estado.
La fuente remarcó además que el propio acuerdo establece que sus disposiciones no deben vulnerar la soberanía de ninguna de las partes.
Y señaló una asimetría que, de confirmarse, agrega otro elemento al conflicto: aseguró que cuando una embarcación argentina navega en Paraguay debe incorporar personal paraguayo, mientras que los paraguayos dispondrían de mayores facilidades para desempeñarse cuando ingresan en jurisdicción argentina.
La cuestión deja entonces de ser exclusivamente técnica. También aparece un principio básico en cualquier relación bilateral: la reciprocidad.
Una pretensión que podría ir más allá de la bandera paraguaya
Otro aspecto aportado por las fuentes consultadas amplía todavía más el alcance de la discusión.
Paraguay ya cuenta con un régimen particular para las embarcaciones de su propia bandera. Sin embargo, según explicó la fuente a Comex Online, el objetivo ahora también alcanzaría a profesionales paraguayos que se encuentran tripulando embarcaciones de bandera boliviana o brasileña y que buscarían prescindir de la utilización del baqueano correspondiente.
Si esa pretensión avanzara, la discusión ya no se limitaría al derecho de Paraguay a tripular sus propios buques. La cuestión pasaría a ser hasta dónde puede extenderse una habilitación profesional extranjera cuando se navega en jurisdicción argentina y, particularmente, cuando el buque ni siquiera pertenece a la bandera del país que otorgó esa habilitación.
El nuevo REGINAVE y el papel de Prefectura
Las fuentes consultadas también pusieron el foco sobre las modificaciones introducidas por el nuevo REGINAVE, aprobado mediante el Decreto 37/2025.
Según explicaron a Comex Online, el nuevo esquema habría eliminado instancias anteriores de análisis de la formación y de la documentación presentada para determinadas habilitaciones y habría concentrado mayores facultades de decisión en la Prefectura Naval Argentina.
La cuestión adquiere especial relevancia porque coloca sobre la autoridad marítima argentina una responsabilidad determinante: establecer quién reúne efectivamente la capacitación, experiencia y conocimiento de zona necesarios para navegar con seguridad en aguas bajo jurisdicción nacional.
¿Quién garantiza la seguridad?
La intención paraguaya de fortalecer su Marina Mercante y capacitar a sus profesionales constituye una decisión legítima dentro de su jurisdicción.
La discusión cambia cuando esas habilitaciones pretenden producir efectos sobre la navegación en aguas argentinas.
Entonces aparecen preguntas que todavía requieren respuestas.
¿Son equivalentes los requisitos exigidos a un profesional argentino y a uno paraguayo?
¿Por qué, según las fuentes consultadas, el argentino debe superar un examen mientras que al paraguayo le alcanzaría con acreditar los viajes exigidos?
¿Existe una reciprocidad efectiva entre ambos países?
¿Quién verifica el conocimiento actualizado de cada tramo?
¿Puede un profesional paraguayo extender esa posibilidad a un buque de bandera boliviana o brasileña?
Y, fundamentalmente, ¿puede flexibilizarse el régimen sin reducir los márgenes de seguridad de la navegación?
Son interrogantes particularmente relevantes en una vía navegable estratégica para el comercio exterior argentino y en la que una varadura, una colisión o un error de navegación puede tener consecuencias que exceden ampliamente al buque involucrado.
El debate también involucra una cuestión de jurisdicción y soberanía: la libre navegación de un buque extranjero por aguas argentinas no necesariamente implica que la Argentina deba resignar la potestad de determinar las condiciones profesionales y de seguridad bajo las cuales esa navegación debe realizarse.
Comex Online continuará consultando a los distintos actores del practicaje, pilotaje y la baquía argentina para conocer su posición frente a una discusión que involucra seguridad de la navegación, reciprocidad y defensa de los intereses argentinos en la principal vía navegable del país.







































