Hidrovía: escala la disputa en la licitación
La licitación para la modernización y operación de la Vía Navegable Troncal entró en una nueva fase de tensión. La asociación conformada por Jan De Nul y Servimagnus pidió formalmente la descalificación de la oferta de DEME, al considerar que persisten incumplimientos técnicos, financieros y legales que no fueron corregidos durante el proceso de evaluación.
La presentación, ingresada ante la Comisión Evaluadora de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, se inscribe en el tramo decisivo de la Licitación Pública Nacional e Internacional N° 1/2025 y refuerza objeciones que ya habían sido planteadas previamente. Según la compañía, las respuestas de DEME a los pedidos de aclaración no lograron subsanar las observaciones detectadas por la propia administración.
El eje del planteo es que las inconsistencias no son formales sino sustanciales, por lo que afectan la validez integral de la oferta y encuadran dentro de las causales de descalificación previstas en el pliego.
Uno de los puntos más sensibles vuelve a ser la garantía de mantenimiento de oferta. De acuerdo con la presentación, el instrumento presentado por DEME no cumple con el requisito de incondicionalidad exigido para este tipo de procesos. La inclusión de una cláusula que habilita al banco garante a cancelar la obligación en pesos ante eventuales restricciones cambiarias introduce, según el planteo, un nivel de incertidumbre incompatible con el principio de ejecución a primer requerimiento.
Desde la óptica de los impugnantes, esa condición no solo desnaturaliza la garantía, sino que además debilita la cobertura del Estado frente a un eventual incumplimiento, lo que por sí solo constituiría un motivo suficiente para excluir la oferta.
Pero el cuestionamiento no se limita al plano jurídico. La presentación también apunta a inconsistencias en los antecedentes técnicos declarados por DEME, particularmente en los volúmenes de dragado acreditados en obras internacionales. Según Jan De Nul, existirían diferencias relevantes entre los valores informados y los certificados disponibles, lo que pone en duda la veracidad de las declaraciones juradas incluidas en la oferta.
En paralelo, se señalan observaciones sobre la flota comprometida para el contrato. Entre ellas, la potencia de algunas dragas ofertadas que no alcanzaría los mínimos exigidos por el pliego, además de la ausencia de certificaciones técnicas actualizadas en determinados equipos.
El frente económico-financiero es otro de los ejes del planteo. La impugnación cuestiona la forma en que DEME habría acreditado los requisitos exigidos, combinando indicadores de distintas compañías del grupo para cumplir con las razones de patrimonio, liquidez y rentabilidad. Según el escrito, esa metodología no se ajusta a lo establecido en el pliego y derivaría en el incumplimiento de los parámetros mínimos requeridos.
A esto se suman observaciones de carácter administrativo, vinculadas a la carga de documentación en el sistema oficial y a inconsistencias en certificaciones y traducciones presentadas en la oferta.
La estrategia de la presentación es clara: apoyarse en observaciones previas detectadas durante la evaluación, cuestionar la eficacia de las respuestas de DEME e incorporar nuevos elementos para consolidar un pedido de exclusión. En ese sentido, la empresa sostiene que los incumplimientos deben considerarse no subsanados y que la oferta no garantiza las condiciones técnicas ni económicas necesarias para operar el principal corredor fluvial del país.
El movimiento reconfigura el escenario de la licitación de la Hidrovía en un momento clave. Con la etapa de análisis en curso, la decisión de la autoridad concedente sobre la validez de las ofertas no solo definirá el futuro del proceso, sino también el esquema operativo de la vía navegable por donde se canaliza la mayor parte del comercio exterior argentino.






































