Milla 201: del brillo potero al riesgo arrastrero

En Argentina, nos acostumbraron a identificar la pesca ilegal con las imágenes de las ciudades flotantes que forman los buques pesqueros poteros en alta mar, inmediatamente más allá de nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE). Pero mientras esas luces capturan la atención, flotas arrastreras extranjeras -con menos brillo, pero mayor impacto- ganan protagonismo y se convierten en la principal amenaza para los intereses nacionales en el mar


08 de mayo de 2026

Para Prefectura, el escenario operativo en la Milla 201 venía cambiando. La inteligencia marítima conductual con base en la información que brinda el Sistema Guardacostas daba cuenta de importantes cambios en los componentes y el comportamiento general de las flotas de pesca de aguas distantes.

En los últimos cinco años la dinámica particular de esta flota mostró un escenario concreto, con un área de pesca a distancias superiores a 1 milla náutica del límite exterior de nuestra ZEE, reduciendo con ello el riesgo de ingresos ilegales. Era indudable, un cambio de estrategia para corregir errores que, en el pasado, le costaron múltiples capturas de sus buques por pesca ilegal.  

Debe destacar que este cambio de conducta no resuelve el problema ambiental de fondo asociado a la flota potera. La cuestión central sigue siendo la captura no regulada en alta mar de una especie transzonal de alto valor comercial de nuestra ZEE. Por el contrario, esa misma especie es capturada por nuestra flota nacional bajo un estricto plan de manejo definido por la autoridad pesquera, basado en evidencia científica producida por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

 

Con más sombras que luces: flotas arrastreras en expansión, el avance silencioso sobre la Milla 201

 

A la sombra de estas ciudades flotantes, sin mucho ruido ni exposición, los buques arrastreros fueron creciendo en cantidad y, con ello, en impacto sobre los recursos pesqueros del área adyacente.     

Desde 2025 se produjo un salto significativo. Hoy la flota arrastrera en la Milla 201 es casi un 70% más numerosa que en 2020.

 

Un análisis de las banderas de estos buques y de las empresas propietarias revela, para 2026, una fuerte concentración en manos de compañías de dos países. Cerca del 50% de las embarcaciones están vinculadas a empresas chinas, incluyendo buques que navegan bajo las banderas de Vanuatu, Tanzania y Kenia. Luego aparecen las compañías españolas, que concentran poco menos del 30% de la flota, ya sea a través de buques con su propia bandera o de embarcaciones que operan bajo la bandera no reconocida por nuestro país (de las Islas Malvinas).

A diferencia de los buques poteros, las flotas arrastreras operan todo el año y realizan una pesca no selectiva, es decir, capturan calamar Illex pero también otras especies transzonales de valor comercial de nuestra ZEE, como la merluza o el abadejo.

 

Pero estos datos no cuentan toda la historia. Por distintas causas, este crecimiento también elevó exponencialmente el riesgo y la amenaza de actividades ilegales en la zona, lo que llevó a que Prefectura, y en particular su Departamento Policía Auxiliar Pesquera, pusiera a esta flota bajo un seguimiento y control especial.

 

Los tres MOTIVOS principales

1)Aproximaciones excesivas al límite exterior de nuestra ZEE

 

En contraste con la conducta de la flota potera y siguiendo un patrón operativo más agresivo, algunos buques arrastreros realizan aproximaciones excesivas a este límite e incluso se registraron y sancionaron intrusiones menores dentro de la ZEEA como parte de su faena de pesca, maniobra de virado de redes o cambios de rumbo. Dando lugar a un estrés operativo y administrativo en Prefectura resultado de un monitoreo y control permanente 24/7 al detalle de sus aproximaciones, elevando con ello el nivel de amenaza por ingresos ilegales.

Ello obligó al desarrollo de una nueva estrategia para combatir esta conducta ilegal, basada en el uso de información AIS de los buques como evidencia digital para la detección e infracción de ingresos ilegales de buques de estas flotas a la ZEEA.

 

Se desarrolló un procedimiento que, tras detectar una incursión ilegal, por mínima que sea, permite identificar presuntos patrones de pesca mediante análisis humano y herramientas de inteligencia artificial, e incorporar pruebas de distintas fuentes como imágenes satelitales e informes de eventos pesqueros de la plataforma Skylight. El proceso incluye mecanismos de custodia y preservación de la evidencia digital y la articulación con la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, como parte de un eficiente trabajo interagencial.

 

Esta estrategia incluyó el impulso necesario para que la autoridad de aplicación generara normativa adicional que facilite y asegure el procedimiento administrativo y fortalezca la admisibilidad del AIS como prueba. La Disposición 20/2026 de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca fija velocidades y patrones de navegación que permiten presumir pesca ilegal de buques extranjeros en la ZEEA.

 

En enero de 2025, se detectó al pesquero XINRUN 579 (Vanuatu) con velocidades y maniobras compatibles con pesca de arrastre. Prefectura reunió las pruebas e instruyó el sumario y la autoridad de aplicación impuso una multa que la armadora pagó junto a los costos operativos, en el primer caso en el país contra un buque extranjero con este tipo de evidencia. Un año después, el BAO FENG (Vanuatu) fue sancionado con 900.000 dólares más gastos, en el segundo caso exitoso de esta estrategia. Actualmente existen en proceso otros casos similares por presuntos ingresos ilegales de buques pesqueros de diversas banderas.

Esta estrategia no se limita a la imposición de multas. Busca además generar un efecto disuasivo, la aplicación efectiva de la ley sin captura física del buque, la presión sobre el Estado de bandera para que cumpla con su obligación de debida diligencia y la creación de antecedentes negativos que restrinjan el ingreso de sus productos a mercados internacionales o que permitan a las autoridades pesqueras prohibir su acceso a los puertos para descarga o tomar servicios.

 

2) Banderas de conveniencia

Lo novedoso en la Milla 201 no es la presencia de buques con banderas de registros abiertos (conocidos como de conveniencia), sino la magnitud actual y el origen de esas banderas. Camerún, Vanuatu, Tanzania y, más recientemente, Kenia, operan con registros considerados laxos en materia de seguridad, normas laborales y controles fiscales. En abril, estos pabellones sumaron 45 buques en el área, una cifra sin precedentes.

 

Como ocurre en muchas pesquerías del mundo, la expansión de flotas con registros abiertos y escaso control no es inocua. Su presencia suele asociarse a mayores niveles de riesgo y a la posibilidad de actividades ilegales vinculadas a su operación.

 

A ello se suma la posible existencia de banderas falsas —cuando un Estado no reconoce el registro que un buque declara— y de casos de registros y registraciones fraudulentas, un fenómeno mundial que configura un escenario que la autoridad marítima observa con atención.

 

La experiencia indica que este tipo de banderas suele acompañarse de prácticas destinadas a dificultar el seguimiento y evadir sanciones: cambios reiterados de nombre y bandera, manipulación o suplantación de identidad o posición AIS, e incluso el apagado del equipo.

 

3) La utilización de redes de arrastre de fondo

Si bien las especies objetivo de esta flota se encuentran en la columna de agua de la alta mar -ámbito regido por la libertad de pesca-, la actividad  de arrastre de fondo genera captura incidental de especies sedentarias y puede afectar Ecosistemas Marinos Vulnerables presentes en la plataforma. Estos impactos representan un riesgo para los recursos del lecho y subsuelo de la plataforma continental extendida, sobre los cuales nuestro país posee derechos de soberanía para su exploración y explotación.

 

En definitiva, no se trata solo de evitar que las luces nos distraigan, sino de aprender a leer con mayor claridad la sombra que proyecta la flota extranjera arrastrera sobre nuestra soberanía y nuestros intereses en el mar. En este escenario, la Prefectura ha comprendido que el control ya no puede apoyarse únicamente en información estática o en la revisión documental, sino en la capacidad de interpretar patrones que anticipen conductas ilícitas y generar estrategias para reprimirlas.

 

Esa transición, de la verificación rutinaria a la vigilancia inteligente, es la que permitirá que nuestras acciones sean verdaderamente preventivas y que nuestras respuestas lleguen con la inmediatez que el contexto exige.

Un monitoreo dinámico e histórico de los buques y sus actividades permitía avanzar más allá de lo que estos querían mostrar o dejaban que se supiese de ellos a través de sus sistemas de identificación automática (AIS).    

La flota brillante, la potera, dedicada a la pesca estacional y selectiva de calamar Illex en la columna de agua, se ha mantenido en general estable en número e identidad de los buques en los últimos años. Prefectura la monitorea electrónicamente confirmando su identificación con medios aéreos y de superficie y siguiendo sus movimientos tanto en la milla 201, como en sus traslados entre pesquerías y puertos durante el resto del año.