Brasil cierra el mercado de biodiésel y complica el ingreso de producto argentino

Una decisión regulatoria del gobierno brasileño volvió a tensionar el vínculo comercial en el segmento de biocombustibles. A partir de una nueva resolución oficial, el principal socio del Mercosur limitó de hecho la posibilidad de importar biodiésel argentino, en un movimiento que refuerza su estrategia de abastecimiento interno.


08 de abrol de 2026

La medida fue adoptada por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) y establece que todo el biodiésel destinado al corte obligatorio con gasoil deberá provenir exclusivamente de plantas habilitadas por la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP). En términos operativos, esto implica que el mercado queda reservado para la producción local.

El cambio normativo se alinea con la política del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de priorizar la industria doméstica en un contexto de alta demanda de biocombustibles. Actualmente, el mandato de mezcla en Brasil se ubica en el 15%, lo que sostiene un consumo significativo y creciente.

Sin embargo, la decisión abre una paradoja en la matriz de abastecimiento. A pesar del impulso a la producción interna, Brasil continúa dependiendo de la importación de aceite de soja, principalmente desde la Argentina, para sostener el volumen necesario de biodiésel. Según estimaciones del sector aceitero brasileño, las compras externas de este insumo seguirán en aumento en los próximos años.

En este escenario, una alternativa económicamente viable hubiese sido sustituir parte de esas importaciones de aceite por biodiésel ya elaborado en origen. No obstante, la nueva regulación cierra esa posibilidad y obliga a mantener el esquema actual, con mayor presión sobre la industria local.

Para compensar esa limitación, Brasil viene promoviendo el uso de materias primas alternativas en la producción de biodiésel, como el sebo bovino, el aceite de algodón y el aceite de cocina reciclado. Estas opciones buscan ampliar la base de insumos y reducir la dependencia externa.

La política de biocombustibles, de todos modos, no está exenta de tensiones internas. El incremento del corte obligatorio al 16%, previsto inicialmente para marzo, fue postergado sin fecha definida por el gobierno, en medio de preocupaciones por el impacto en los precios y el abastecimiento.

En paralelo, sectores vinculados al agro presionan en sentido contrario. La Confederación Brasileña de Agricultura y Ganadería propuso elevar la mezcla al 17% para garantizar la disponibilidad del combustible y sostener la actividad productiva.

La decisión de restringir el ingreso de biodiésel importado introduce un nuevo foco de atención para la relación comercial con la Argentina, en un rubro donde ambos países mantienen una fuerte interdependencia. Para el comercio exterior, el movimiento confirma la tendencia de Brasil a utilizar herramientas regulatorias para proteger su mercado energético, con impacto directo sobre los flujos regionales.