Bahía Blanca acelera su transformación: fertilizantes, energía y más de US$ 5.000 millones en inversiones ponen a prueba la infraestructura regional
Juan Linares anticipó definiciones clave para Fertil Pampa y advirtió que el crecimiento exigirá más trenes, rutas y mayor profundidad del canal portuario.
En una región que se prepara para recibir algunas de las mayores inversiones industriales y energéticas de la Argentina, el Puerto de Bahía Blanca comienza a proyectar una nueva escala de operaciones. Con proyectos vinculados a fertilizantes, procesamiento de gas, agroindustria y logística en distintas etapas de avance, el desafío ya no pasa únicamente por atraer inversiones, sino por garantizar que la infraestructura acompañe el crecimiento.
Durante una visita realizada por Comex On Line a Bahía Blanca, el gerente general del Puerto de Bahía Blanca, Juan Linares, trazó un panorama optimista sobre el futuro de la región y confirmó que en los próximos 90 días podría definirse uno de los proyectos más relevantes para el polo industrial local: Fertil Pampa.
"Tenemos sobre la mesa dos proyectos de relevancia en lo que es la urea. Uno es Fertil Pampa, con unas 2,3 millones de toneladas anuales, y el otro es la ampliación de Profertil, que sumaría un millón de toneladas más", señaló Linares.
Según explicó, ambos emprendimientos encuentran sustento en una demanda interna que hoy se cubre parcialmente con importaciones. "Estamos importando un volumen similar al que aportarían estos dos proyectos, con lo cual el mercado interno podría absorber prácticamente toda esa producción", afirmó.
A ello se suma un factor estratégico: la disponibilidad creciente de gas natural proveniente de Vaca Muerta.
"Argentina empieza a tener excedentes de gas y necesita fertilizantes. La principal materia prima para producir urea es justamente el gas. Entonces, en lugar de exportarlo como commodity, se le agrega valor industrialmente", sostuvo.
Brasil, principal consumidor mundial de fertilizantes, aparece además como una alternativa exportadora que refuerza la viabilidad de las inversiones.
Linares aseguró que el proyecto Fertil Pampa se encuentra cerca de una instancia decisiva.
"Yo creería que en los próximos 90 días tenemos que tener una decisión sobre Fertil Pampa", indicó.
Respecto de la ampliación de Profertil, evitó precisar fechas concretas, aunque dejó en claro que continúa siendo una iniciativa relevante dentro de la cartera de inversiones que analiza la región.
Si ambos emprendimientos avanzan, se sumarán a una serie de proyectos ya confirmados que están modificando las perspectivas de crecimiento del complejo portuario bahiense.
Entre ellos se encuentra la nueva planta aceitera de Louis Dreyfus Company, con una inversión estimada en US$ 316 millones y un aporte de aproximadamente 800.000 toneladas adicionales de carga para el puerto.
También sobresale el proyecto de TGS vinculado al procesamiento de gas, con inversiones cercanas a los US$ 3.000 millones, de los cuales alrededor de US$ 1.900 millones impactarán directamente en la región.
"Estamos hablando de unos 2,7 millones de toneladas de carga nuevas y de obras que podrían comenzar a mover tierra en los próximos 90 días", señaló
Canal profundo, rutas bajo presión y un tren que no puede esperar
Si bien Linares considera que el puerto tiene capacidad para absorber gran parte del crecimiento previsto, remarcó que será indispensable avanzar con nuevas obras de infraestructura.
Entre las prioridades figura la profundización del canal principal.
"Estamos trabajando en la profundización y el canal está en condiciones de soportar muchísimo crecimiento. Está listo para acompañar esa expansión", afirmó.
Sin embargo, el panorama es diferente cuando se analiza la infraestructura terrestre.
"La parte vial sí necesita mejoras. Ante la falta de acción de Vialidad Nacional, el puerto viene realizando obras en los accesos, pero después está toda la red de rutas hacia el interior del país, y eso el puerto no lo puede resolver solo", explicó.
La preocupación está especialmente vinculada al incremento del transporte por camión, en particular para el abastecimiento de arena destinada a la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta.
Según Linares, la actual dependencia del transporte carretero genera un deterioro creciente de las rutas y obliga a pensar soluciones de largo plazo.
"Va a tener que aparecer el proyecto de mejora y extensión del ferrocarril. Eso va a tener que estar sí o sí. No hay otra opción", remarcó.
El ejecutivo también apuntó a la falta de definiciones regulatorias sobre las concesiones ferroviarias como uno de los factores que hoy frenan inversiones privadas.
"¿Quién va a invertir con una concesión de apenas un año? Ahí parece faltar una definición racional que permita planificar inversiones de largo plazo", señaló.
Una oportunidad histórica para Bahía Blanca
Más allá de los desafíos, Linares considera que Bahía Blanca atraviesa una ventana de oportunidad inédita.
De los cinco o seis grandes proyectos que se analizaban para la región en los últimos años, ninguno fue cancelado y varios ya comenzaron a transformarse en obras concretas.
Para el gerente general del puerto, la clave estará en anticiparse a los cuellos de botella y evitar repetir experiencias que históricamente acompañaron el desarrollo energético argentino.
"Siempre hacemos las obras cuando ya estamos al límite. Pasó con los oleoductos, pasó con los gasoductos y ahora vamos a terminar haciendo el tren cuando ya no quede otra alternativa", reflexionó.
En ese contexto, sostuvo que Bahía Blanca debe aprovechar el momento para consolidarse como uno de los principales nodos logísticos e industriales del país.
"Creo que es una buena oportunidad para demostrarle al mercado y a los inversores que Bahía Blanca piensa en grande y que siempre va a acompañar el crecimiento de la industria", concluyó.







































