Los desafíos de la “Cámara de la Hidrovía”

La Cámara Santafesina de la Industria Naval (Casin) renovó recientemente sus autoridades y la presidencia quedó a cargo del ingeniero Marcos De Monte, actual presidente del Astillero Río Paraná Sur. Con él dialogamos sobre los objetivos que encara en su flamante gestión.  


12 de julio de 2022

¿Qué lo impulsa a querer asumir al frente de una cámara de industria naval en tiempos tan complicados?
Marcos De Monte: Bueno teniendo en cuenta la Economía de nuestro país creo nunca es el  momento ideal tampoco. La verdad que ha sido bastante hostil el panorama para la industria naval desde los años 80 en adelante. Yo soy hijo de un trabajador de Astillero Río Santiago, que se fue en el año 1991 y ahí empezó con un emprendimiento, pero la industria naval se desmanteló prácticamente durante los años noventa.

Pero, en realidad creo que hoy nos encontramos en un momento que es relativamente bueno. El problema es que eso no tiene llegada a toda la industria. Porque si uno mira los astilleros de Mar del Plata, o del Sur del país, ellos están con muchísima actividad, con trabajo relacionado con la pesca. Incluso con construcciones y reparaciones, por una serie de medidas que arrancaron con el DNU 145 de renovación de flota. Esa es una política de Estado que hemos tenido en nuestro sector, que incluso comenzó con el Gobierno anterior, y también hubo algún atisbo de financiamiento a través del BICE, que se recogió en el gobierno actual y se le está dando una continuidad. 

Recordemos también que se logró sancionar una Ley para la Industria Naval y la Marina Mercante, aunque luego se le vetaron los dos artículos importantes, sobre todo el tema del financiamiento. Bueno, este gobierno retomó eso, y determinó que el sector naval es un sector estratégico para el desarrollo del país y a partir de ahí puso el financiamiento que se sacó de la Ley, que si bien hoy todavía no se ha concretado, creo que fue muy importante ese paso de que se pusiera al sector dentro de uno de los vectores estratégicos del país, porque eso le da un poco de impulso.
 
Ahora todo eso no hubiera sido posible si no es por la gran temporada de la pesca...

M.M.: Sí, y sobre todo del langostino, con la bonanza que está teniendo los últimos años, porque eso la verdad que impulsó mucho a los armadores a la renovación de flota.

Si bien ustedes son una cámara con astilleros posicionados en la hidrovía, ¿cuál es el foco en el que van a trabajar, yendo un poco a lo particular del sector y a Casin?
M.M.: Claro, nosotros a la cámara santafesina la empezamos a llamar la “Cámara de la Hidrovía” y ese es nuestro marco de acción. Si bien como astillero también estamos trabajando para la pesca, para nuestro sector el desarrollo debería ser el transporte fluvial; y esperamos que en los próximos años así lo sea. Eso es lo que estamos apuntando desde la Cámara, en buscar medidas sectoriales para el desarrollo del transporte sobre la hidrovía. También está todo ésto de la nueva licitación del dragado y algunos temas de la industria naval que pueden empezar a servir. Así qué nuestro trabajo va a estar enfocado ahí.

¿Cómo se encuentra la industria naval en la hidrovía, sobre todo teniendo en cuenta la difícil situación que están atravesando algunos astilleros, que fueron muy importantes, como el caso de Astillero Punta Alvear, que ahora tuvo que cerrar?
M.M.: En nuestro caso, en el año 2015, con el astillero empezamos con el primer proyecto de construcción y todas las construcciones que hicimos durante esos dos primeros años fueron para la hidrovía. Estábamos en el proceso de renovación de barcazas, de transporte de líquidos que debían ser doble casco, y ahí empezamos con varias construcciones. En ese momento ATRIA, que es el grupo de Astillero Punta Alvear, ya tenía unos años más y llevaba construidas unas 300 barcazas. Pero la hidrovía entró en un proceso de crisis, y hay que remarcar que eso no sucedió sólo en la Argentina, hay que despegarlo, porque también antes de ATRIA cerraron otros importantes astilleros, como Tsuneishi el astillero japonés en Paraguay. Es decir todo ese proceso de renovación que se hizo muy fuerte en Paraguay, también empezó a verse afectado, en cuanto capacidades, tamaño, inversión, y ese astillero era muy similar a Punta Alvear.  Eso fue impactando, y después nos afectó más a nosotros, pero responde a una situación y un contexto de la hidrovía como tal.

¿Qué expectativas tienen de que se pueda reactivar el sector de transporte en la hidrovía con mayor desarrollo para astilleros? 
M.M.: La empresa que comenzó con el desarrollo de la hidrovía lo hizo con el mineral de hierro, que es el que mejor pagaba el transporte. Eso se cayó y quedó una gran disponibilidad de barcazas, sin bien el flete de cereales sigue teniendo un movimiento, pero los costos son más bajos, entonces mucha flota se paró, hubo empresas que dejaron de tener flota propia y luego tercerizaron. Y a partir de ahí empezaron todos estos problemas. Pero se proyecta una reactivación para los próximos años, que sería algo muy bueno para la hidrovía y para la industria naval.

¿Cuál es la situación de Punta Alvear, se están buscando inversores para el astillero?
M.M.: El astillero hoy está cerrado, porque tenerlo operativo demanda un costo elevadísimo y si no tienen un contrato de construcción de más de 10 barcazas, no se puede poner en funcionamiento, por lo tanto es una situación compleja. Y por otro lado, está toda la crisis del transporte que los ha afectado a ellos también, porque ATRIA es parte de un grupo que además tiene una flota grande de barcazas que transportan en la hidrovía. Entonces el Grupo estuvo afectado por todos estos problemas, también por la bajante de los últimos dos años. Aunque ellos siguen operando con su flota y tienen la base de Pueblo Esther, en donde hacen reparaciones y eso sigue funcionando bien.

¿El astillero no podría reconvertirse para producir otro tipo de buques, pasar de la barcaza a buques de mayor porte, o pesqueros, por ejemplo?
M.M.: Es que ATRIA es un astillero muy eficiente para la fabricación de barcazas, ellos tienen mucha capacidad para el procesamiento de acero, con líneas automatizadas. Y son mucho más eficientes que nosotros haciendo barcazas, porque están preparados específicamente para eso, no para hacer otros buques.  En cambio en nuestro astillero, si bien es mucho más chico, en su momento cuando decidimos hacer la inversión, no nos centramos tanto en las barcazas y eso fue lo que nos permitió tener más flexibilidad y hoy poder estar construyendo para la pesca sin tantos problemas.

¿Qué posibilidades de negocios ven para los astilleros sobre la hidrovía, sobre todo teniendo en cuenta que pueden seguir problemas como la bajante? ¿Cuáles son los nichos que se pueden llegar a generar de acá en adelante para la industria naval? 
M.M.: Uno es el transporte sin dudas, y es importante que está la visión del Gobierno de buscar desarrollar el transporte por la hidrovía.  Así que eso puede ser algo interesante para potenciar el sector.  

También está todo el tema de la licitación del dragado, y ahí, por lo que nosotros también estamos luchando, es por incluir una cláusula industrial dentro del proceso licitatorio, que permita, no digo construir el 100% de las construcciones que vayamos a hacer en el país, pero sí una gran parte de las que se puedan construir localmente. 

Después mientras la industria de la pesca siga traccionando, hay astilleros que pueden construir cualquier tipo de barco, por eso parte de nuestra capacidad está centrada en esa renovación de flota, en donde hay bastante trabajo por delante aún.

Por otro lado, está lo que fue el vector de desarrollo para Brasil, vinculado con la exploración offshore, eso está muy avanzado también, y ahí puede haber una salida laboral importante para todos los astilleros de la Argentina.

Es decir, hay señales positivas de otros países de la hidrovía que ven un crecimiento. Está nuestro país que intenta generar alguna línea de bandera, si bien hay muchas trabas que derribar, pero por lo menos ya tener la visión de ir para ese lado es importante. Entonces creo que si se dan algunas cosas puede haber un incremento de actividad en la construcción.

Lo cierto es que el año 2019 fue muy malo para la industria metalmecánica en general, y nosotros como astillero no fuimos la excepción. Y así de mal entramos a la pandemia, con lo cual los últimos tres años han sido muy negativos, pero tengo una visión positiva porque hemos tenido un incremento de actividad este último año, en la parte de reparación fundamentalmente, y si empiezan a aparecer estas línea de crédito, con clientes que están a la expectativa esperando a ver qué pasa con el país, puede empezar una reactivación del sector. Venimos de una situación tan mala que cualquier mejora va a ser positiva.

¿La industria naval argentina puede competir con la alta carga impositiva y falta de financiamiento?
M.M.: Yo creo que ha sido un mito el tema de la falta de competitividad de la industria naval argentina. Obviamente el esquema tributario no nos hace competitivos, pero uno tiene que ser objetivo y lo cierto es que no se van a dar modificaciones en el corto plazo en ese sentido. Entonces no se puede llevar el negocio teniendo en cuenta que el esquema impositivo de la Argentina va a cambiar mágicamente de un año para el otro. Eso no va a pasar  por ahora porque Argentina tiene unos desequilibrios tan grandes que recién esa reforma estructural va a poder encararse en el largo plazo, y ojalá que algún día pase. Es decir esa es una variable que hoy no podemos modificar.

Pero las veces que hemos competido contra Paraguay, siempre hemos tenido precios muy competitivos desde la eficiencia.  Lo que nos pasó, cuando fue la famosa construcción de las 6 barcazas para YPF, que las terminó haciendo Paraguay; nosotros incluso estábamos trabajando en conjunto para dividir el trabajo, pero la determinante ahí fue el financiamiento. Nosotros no pudimos conseguir un financiamiento para el cliente que llegara a las condiciones que Paraguay tenía. Y eso lo veo más grave, porque Argentina tiene cuestiones de riesgo que hacen muy difícil hoy poder captar inversiones extranjeras.

 ¿En qué proyectos están trabajando en su astillero en este momento?
M.M.: Tenemos varios proyectos, clientes que han aplicado para el financiamiento del Banco Nación y el descuento de tasas del Ministerio, así que esperamos que alguno de esos proyectos se concrete, lo que sería muy bueno para nosotros. Estamos también con construcciones para la pesca, con una lancha de amarre para la zona de Rosario y después alguna reparación que tenemos en el varadero. Nosotros hemos aplicado también para una línea que nos permita una inversión en la mejora de eficiencia del astillero, así que con un plan de inversión para este año, si eso se concreta.

¿Cómo evalúan las líneas de financiamiento para la industria naval, del Banco Provincia, Nación?
M.M.: Ese es un tema que estamos trabajando, por ejemplo con el Banco Nación, tienen a veces buenos plazos, y un período de gracia interesante, pero después del tercer año del subsidio de tasa por parte del Ministerio, está atado a una tasa que algunos clientes le tienen un poco de miedo porque no saben qué es lo que va a pasar con la inflación en la Argentina, y cuánto pueden llegar a pagar. 

Entonces para algunos mercados sirve, como la pesca, porque ellos tienen períodos de repago bastante más cortos, pero para el transporte se necesita buenas tasas hacia los 10 años del plazo del crédito. Entonces ahí es donde puede haber alguna diferencia, pero desde luego que cualquier línea de financiamiento que vaya apareciendo es muy buena para el sector.  

Y a medida que sale un crédito, que se construye y se entregan los barcos, también se van derribando muchos mitos que tienen los bancos respecto a que la industria naval no termina los trabajos o que el dinero termina en otro lugar.

¿Cuánto le preocupa a los astilleros la problemática que está ocurriendo con las importaciones, hay posibilidad de sustituir bienes de capital, materiales? 
M.M.: Es un tema que preocupa pero la verdad que en la actualidad lo mas importante  que nos afecta es la pérdida de competitividad. Hace poco estuvimos en una feria de industria naval en Vigo, al lado de un astillero español, y hoy los costos de venta por kg de acero que ellos tienen están iguales que los nuestros, y eso pasa por el atraso cambiario que tenemos, si uno hace el cambio al Dólar Oficial tiene un número y si lo hace al Dólar Blue la ecuación es otra.

Lo que le viene ocurriendo a la Argentina, es que el dólar está perdiendo con la inflación todos los años, y eso nos va haciendo crecer también los costos en pesos y vamos perdiendo rentabilidad, uando nuestras ventas están atadas al dólar. Con lo cual, si yo quiero exportar mis productos al exterior, tengo un problema. 

La falta de importaciones es un  porbelma, que se está trabajando con el INTI en ese sentido, en la sustitución, pero la verdad que eso es algo que lleva mucho tiempo. Pero yo creo que está la visión en el Gobierno de que los dólares que son para la industria, no se pueden frenar, porque si no hay dólares para importar tenemos industrias como la automotriz que se paran, ya que tienen un alto grado de importación y dependencia. Por ejemplo, un motor es el corazón de cualquier barco, y eso no se fabrica en la Argentina, entonces necesariamente tengo que poder importarlo. Lamentablemente se vienen épocas desafiantes, ya vivimos momentos similares en Argentina, pero bueno hay que buscar solucionar y salir adelante.
 
En cuanto a innovaciones aplicadas a la construcción de buques, acaban de participar en una feria en España, ¿qué se viene en materia de industria naval?
M.M.: Lo que nosotros estamos trabajando y se habla mucho es del Astillero 4.0 porque eso trae muchas mejoras en la eficiencia productiva, así que varias de esas innovaciones tecnológicas e industriales las estamos buscando aplicar y creo que hay que sumarse, porque en unos años eso va a ser el diferencial de los que subsistan y los que no. La importancia que tiene la información, el manejo de datos, hacen a la eficiencia productiva, y con los niveles de competencia que existen en un mundo tan globalizado, uno tiene que estar preparado para competir desde ese lugar y poder trabajar de esa manera.

¿Cómo trabaja la Cámara en materia integración?  
M.M.: Uno de mis objetivos en Casin es tratar de lograr una mayor integración del sector. 

A finales de 2020 hicimos entre todos una mesa muy buena, donde se logró un consenso entre la industria naval y los gremios, para unirnos en el tema de la importación de buques, porque el principal problema que tenemos nosotros es la importación de buques usados. Y la verdad que logramos un consenso muy grande del sector y eso fue muy interesante. 

También por ejemplo, en Europa, ellos tienen una industria complementaria mucho más desarrollada que nosotros, trabajan con una red de proveedores que acá hay que potenciar, porque la falta de esa red de proveedores hace que haya poca competencia y que los precios se eleven. Así que estamos trabajando también para presentar una serie de medidas que buscan potenciar el desarrollo del sector y para poder integrarnos cada vez más.