“El problema más grande es la carga impositiva que tiene el Estado sobre los empresarios”

Desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) advierten respecto a la situación que atraviesa la marina mercante nacional y reclaman medidas al Gobierno nacional para reactivar el sector. En una entrevista en exclusiva con el secretario general de ese sindicato, Raúl Durdos, se refirió a la actualidad del gremio, cómo atravesaron la pandemia y cuáles son sus desafíos de gestión. 


21 de abrol de 2022

El Secretario General del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), Raúl Durdos, se refirió a la grave situación que atraviesa la marina mercante nacional; y por otro lado destacó las medidas llevadas adelante por el gremio para afrontar la pandemia. Explicó que ellos, como grupo esencial, trabajaron siempre durante el aislamiento, y sobre todo al comienzo, tuvieron muchos problemas con los tripulantes que se fueron contagiando, “había veces que teníamos a la gente enferma a bordo y no nos dejaban entrar al puerto, así que tuvimos muchos inconvenientes con los consorcios portuarios". 

¿Y cómo manejaron la situación a bordo?

Raúl Durdos: La verdad que tuvimos muchísimos inconvenientes. Por ejemplo,  hubo un barco en Ushuaia donde estaba la mitad de la tripulación positiva y los dejaban a bordo a todos. Ninguno de gravedad, pero cuando empezó todo ésto, cómo la gente se moría, había una psicosis colectiva muy grande. Y el barco está diseñado y coordinado para la operación, pero si está parado con todos juntos se complicaba la situación. Incluso, teníamos que hacer zoom todos los días con la tripulación, había un psicólogo que estaba con ellos y a la noche hacíamos una terapia para aplacarlos un poco. Después por suerte se fue solucionando.  Desde el SOMU pusimos muchísimo para poder ayudar en la pandemia. La primera vez que llegó un barco con Covid a bordo fue de Buquebus,  y a toda esa gente la trajimos nosotros al hotel que tenemos. Pusimos las habitaciones separadas para respetar la cuarentena, los médicos que atendían; de todo eso no se encargó ni el Estado, ni la empresa, se encargó el SOMU;  testeabamos continuamente, había una logística muy compleja que atender y todo lo afrontó la obra social y fueron costos que no estaban previstos.

Es decir, que las expectativas con respecto a la mejora de la salud ¿son positivas?

R.D: Sí, hay que tener en cuenta que además etsaba la intervención de nuestra obra social, que había dejado juicios por todos lados, y luego de la pandemia se fue acomodando un poco los números y en la actualidad estamos en una buena situación. Todo eso se ha ido mejorando, a tal punto que estamos entre las 15 mejores obras sociales que hay en el país, según lo que dice la Superintendencia de Salud de la Nación. 

¿En general los sindicatos tienen buenas obras sociales?

R.D.: Hay muchos sindicatos que hoy están quebrados, porque transfieren dinero a la obra social para que pueda sostenerse. Es un problema complejo, agravado por la situación económica, tiene que ver también con un tema de gestión, porque lo que se recauda, que le corresponde a la organización y a la obra social, no viene directamente acá, sino que eso lo recauda el Gobierno nacional y después reparte. Por eso siempre le están debiendo algo.

Y después hay que considerar que nosotros tenemos una obra social que es un sistema de reparto de salud solidario de los trabajadores. Un trabajador promedio de los que están en remolques, por ejemplo gana 250.000 pesos aproximadamente,  y hay un 3% que les retienen -que son 7.500 pesos- y después está el empresario que aporta más, 20.000 pesos aproximadamente, es alrededor de 27.000 pesos el aporte a la obra social. Nosotros con eso, la verdad que estamos dando una buena prestación, si bien no es OSDE, pero cubrimos todo lo que es el plan médico obligatorio. La verdad es que es complicado poder mantener una gestión, después de una intervención como la que tuvimos  y encontrarse con todo eso, es una situación difícil. Pero de a poco estamos ordenando las cuentas, hay que ser moderado en los gastos y controlar mucho la entrada y salida del dinero.

¿Cuáles son los objetivos de gestión que tiene por delante?

R.D.: Tenemos un problema, que es de los gremios marítimos en su conjunto, y es que nuestra actividad tiende a desaparecer, pero no porque falten profesionales, sino porque no tenemos los barcos, que están emigrando a otras banderas. Esto lo hablamos en la CATT, en el Ministerio de Transporte, porque  es el Estado el que tiene que empezar a aplicar políticas para que verdaderamente los empresarios nacionales puedan competir con los países vecinos, como Paraguay, que son los que hoy más navegan en el río.

¿Y por qué no podemos competir con esos países, con Bolivia, Paraguay, Brasil, a dónde está el problema?

R.D.: El problema más grande es la carga impositiva que tiene el Estado sobre los empresarios. Los paraguayos cargan combustible acá y lo hacen con un beneficio promocional; mientras los empresarios argentinos con precio dólar, cuando a ellos los subsidian y a los nuestros no.

También otro tema es que nosotros tenemos el 35 por ciento de retenciones al Impuesto a las Ganancias, que aplica a todos los trabajadores desde el capitán al último marinero, mientras los paraguayos pagan sólo un 10 por ciento de cargas. Entonces a nosotros acá se nos hace más caro y lo mismo ocurre con las titulaciones, para navegar los tripulantes argentinos tienen que hacer muchos cursos y matricularse los marineros que son internacionales, que en Paraguay no les exigen. 

¿Hay trabajo en el exterior?

R.D.: Los oficiales se están yendo mucho, lo que ocurre también es que el mundo entero está en crisis y no hay mucho trabajo. Pero lo importante es que nosotros tenemos que poder solucionar acá el tema de la marina mercante nacional y la flota fluvial, y creo que hace falta una voluntad política para poder impulsar todo eso. Tienen que cambiar totalmente las legislaciones, no puede ser que tenga tanta carga impositiva el empresario argentino. Por eso es cara la actividad nuestra, no es por el salario que cobra el trabajador. 

¿Pero ustedes están en diálogo con el Gobierno, no plantean todos éstos temas, qué les responden?  

R.D.: Ellos tienen las carpetas que les dejamos y tenemos conversaciones extensas, técnicas, aportando documentación, no sólo nosotros, también los empresarios. Pero acá hace falta una voluntad política. Los argentinos nos tenemos que dejar de rencores y de peleas, para entre todos poder salir adelante, tenemos que estar unidos.

Tuvimos un proyecto de la marina mercante…

R.D.: Bueno, ahora sobre ese proyecto que se hizo se están modificando muchas cosas, y lo bueno es que pudimos participar, por lo menos aportamos, y los empresarios también. Ahora si van a incorporar nuestros aportes no sabemos.

El problema es que desde afuera nunca quisieron que la Argentina se desarrolle, porque se benefician otros capitales que no son los nuestros, y desgraciadamente dentro del país hay gente que es cómplice y no quiere que nos vaya bien. Acá desembarcaron empresas de remolques extranjeras y vinieron a hacer desastres. Yo en cambio quiero que a las empresas nacionales les vaya bien, también a los puertos nacionales, porque si les va bien a ellos, le va bien al trabajador y al país en su conjunto.

Por último, ¿cómo viene la pesca?

R.D.: La pesca viene creciendo como ninguna otra industria, se viene desarrollando y ahí el Gobierno está haciendo muy bien las cosas, en cuanto al control de las capturas y la pesca sustentable. Pero el principal desafío ahí es que le tenemos que poner mayor valor agregado al producto que sale de acá, y hoy eso no se hace con el pescado, sale materia prima bruta, que se exporta cada vez más a Europa, Asia, Estados Unidos. La verdad es que de acá el producto debería salir con mayor valor agregado.

Ese es un problema argentino que tenemos con muchos productos, pasa también con el vino…

R.D.: Por eso, tanto el vino, como el pescado, son dos productos de muy buena calidad que tenemos que saber aprovechar. Debería haber un Proyecto de Ley para que las exportaciones tengan que tener una un porcentaje de productos elaborados, que permita fomentar la mano de obra.

El problema es que el Estado no mira al agua, cuando el mar nos da muchísimas riquezas, inclusive ahora con los hidrocarburos, que es un tema bastante complicado, pero en el mar hay mucha riqueza que se puede aprovechar más. Creo que el desarrollo de Vaca Muerta es algo que también tiene que darse, sobre todo si se tienen en cuenta todas las complicaciones que hay con la guerra, en el tema del gas y el petróleo. También habría que poder llevar arena que va desde Diamante hasta Bahía Blanca y de ahí sale en camiones, cuando todo eso tendría que salir en tren que es menos costoso.

Ahora vienen barcos de plataforma y seguramente haremos convenios. Con "Arena y Piedra" tenemos paritarias, son años difíciles, uno no sabe cómo va a estar la canasta familiar, los impuestos, los servicios. 

¿Qué valores pretenden ustedes? 

R.D.: Son momentos complicados del país. La inflación en marzo fue del 6 por ciento, y hoy hay que apuntar al 55 por ciento de aumento. Los empresarios son duros, y a veces hay que llegar a medidas extremas, pero nosotros tenemos que cuidar el salario del trabajador.