Reapertura del Canal de Suez: alertan por un posible “cuello de botella” en puertos clave

La normalización del tránsito por el Canal de Suez, lejos de ser un proceso ordenado, podría convertirse en un nuevo foco de tensión para la cadena logística global. Así lo advierte un reciente análisis de la consultora especializada SEA-Intelligence, que pone el foco en el riesgo de congestión portuaria en el Mar Rojo y el Mediterráneo Oriental ante un regreso acelerado de los servicios marítimos.


26 de enero de 2026

Según el estudio, la conectividad portuaria en estas regiones se encuentra actualmente muy por debajo de los niveles que habrían alcanzado de no haberse producido la crisis de seguridad en el Mar Rojo. El diagnóstico surge de comparar los datos proyectados para el cuarto trimestre de 2025 con la tendencia de crecimiento observada antes de los desvíos de rutas, entre 2022 y 2023.

El principal dato que inquieta a los analistas es que el retorno a Suez no sería progresivo. Por el contrario, las navieras tenderían a reactivar escalas y frecuencias de manera casi simultánea, en un intento por recomponer rápidamente sus redes Asia–Europa. Este movimiento, advierte SEA-Intelligence, podría desatar una presión operativa significativa sobre puertos que hoy operan con conectividad deprimida.

Para medir la magnitud del fenómeno, la consultora introdujo el concepto de “potencial de recuperación”, que refleja la brecha entre la conectividad actual y la que esos puertos habrían alcanzado siguiendo su trayectoria previa a la crisis. En varios casos, esa diferencia es considerable.

En el Mar Rojo, King Abdullah Port muestra un nivel de conectividad muy inferior al proyectado, con un margen de recuperación superior al 280%. El puerto de Jeddah también exhibe un rezago relevante, con una brecha cercana al 200%. La situación se replica en el Mediterráneo Oriental, donde Ashdod presenta un nivel de conectividad más de 90% por debajo de su proyección, mientras que Damietta registra un atraso superior al 50%.

Este escenario anticipa una etapa inicial marcada por ajustes abruptos y posibles desbalances operativos. La “reincorporación apresurada” de estos puertos a las redes globales podría traducirse en demoras, saturación de terminales y dificultades para absorber picos de volumen, especialmente en un contexto de flotas y servicios aún en proceso de reordenamiento.

No obstante, el informe también señala que el mapa logístico posterior a la crisis no será una simple réplica del de 2023. Algunos puertos lograron fortalecer su posicionamiento durante el período de desvíos. Dammam y Colombo, por ejemplo, habrían capitalizado mejoras en infraestructura y conectividad logística, consolidando un nivel de actividad más alto que podría sostenerse incluso tras la reapertura plena del Canal de Suez.

En este marco, el desafío para la industria será administrar el retorno a una de las principales arterias del comercio marítimo mundial sin generar nuevos cuellos de botella que impacten sobre los flujos del comercio exterior. Un equilibrio que, según los especialistas, estará lejos de ser automático.