Calamar en escena: Puerto Deseado vuelve a latir con una zafra clave para la logística y el empleo

Con el inicio de la zafra de calamar, Puerto Deseado recuperó en pocos días un nivel de actividad que se siente tanto dentro como fuera del muelle. Desde el 21 de enero, la llegada sostenida de buques poteros volvió a poner en movimiento a la terminal santacruceña y reactivó un entramado laboral y económico que involucra a cientos de familias de la ciudad.


28 de enero de 2026

En apenas una semana, más de veinte embarcaciones realizaron operaciones de descarga, generando un intenso flujo operativo que impacta de lleno en la estiba, el transporte, los servicios portuarios y el comercio local. En jornadas de alta demanda, el puerto concentra más de 500 personas por día entre empleo directo e indirecto, según datos de la Unidad Ejecutora Portuaria de Santa Cruz.

El peso específico del calamar en la operatoria local quedó claramente reflejado en los números de desembarque de 2025. Durante el año, Puerto Deseado bajó más de 36 mil toneladas de esta especie, muy por encima de otros recursos. En comparación, las descargas de merluza hubbsi rondaron las 14.800 toneladas, mientras que el langostino de aguas nacionales alcanzó poco más de 5.200 toneladas y la centolla apenas superó las 1.400.

Estos registros confirman que la zafra de calamar es el verdadero motor del puerto, especialmente en un contexto donde los buques congeladores tangoneros priorizan terminales de Chubut y Buenos Aires para sus operaciones. En Deseado, el calamar concentra la mayor parte del movimiento portuario y explica la expectativa que se renueva cada temporada.

La ventana operativa, sin embargo, es acotada. Aunque las gestiones provinciales apuntan a extender la presencia de la flota potera, la realidad del recurso impone sus propias reglas. A medida que el calamar migra hacia zonas más al norte, las empresas optan por descargar en puertos más cercanos para reducir costos y no perder días de pesca. En la práctica, la actividad plena en Deseado suele concentrarse en un período inferior a los tres meses.

El antecedente reciente refuerza la importancia de esta zafra. El año pasado, el puerto sintió con fuerza el impacto de tener a la flota congeladora langostinera inactiva durante tres meses. En ese escenario, el calamar se consolida como el recurso que sostiene la dinámica portuaria y oxigena la economía local, aunque sea por un lapso breve.

Desde la administración portuaria destacaron el impacto inmediato de la actividad. La titular de la UNEPOSC, Verónica Serra, subrayó que el movimiento ya se refleja en la ciudad y agradeció a las empresas que eligen operar en la terminal. También remarcó que la duración de la zafra dependerá exclusivamente del comportamiento del recurso y valoró los días de máxima exigencia operativa, con hasta ocho barcos descargando en simultáneo.

Un factor clave para agilizar las operaciones fue la flexibilización temporal de las descargas en andana. Por un plazo de 90 días se levantó la restricción vigente, lo que permitió acelerar los tiempos sin necesidad de mover las embarcaciones. Desde el área operativa señalaron que se llegó a coordinar la descarga simultánea de hasta diez buques, un escenario que no se registraba desde hacía años.

La coordinación diaria y la llegada constante de barcos mantienen al puerto en plena actividad y renuevan el entusiasmo en la comunidad. Para muchos trabajadores, esta zafra representa incluso su primera experiencia portuaria, en un contexto donde el calamar vuelve a posicionar a Puerto Deseado como una pieza relevante dentro del mapa logístico y pesquero del Atlántico Sur.