Langostino en Rawson: menos rinde en bodega, precios en baja y alertas por la calidad

La temporada de langostino en Rawson transita una paradoja que el sector sigue con atención: mientras los desembarques acumulados ya superan las 50 mil toneladas, los rendimientos por viaje muestran una caída significativa y los precios, tras un inicio excepcional, comenzaron a corregir a la baja.


28 de enero de 2026

A diferencia de campañas anteriores, hoy muchos barcos necesitan hasta dos días para completar la bodega y no son pocos los que regresan al puerto chubutense con cargas parciales. Esa menor eficiencia operativa convive, sin embargo, con un arranque de temporada que dejó valores poco habituales para la materia prima. A comienzos del ciclo, el langostino entero L1 se negoció cerca de los 8 dólares y las colas C1 alcanzaron los 9 dólares, siempre descontando flete, niveles que no se veían desde hacía tiempo.

El sostén de esos precios respondió a un contexto muy particular: una zafra corta en aguas nacionales, sumada a las dificultades para completar capturas en la jurisdicción provincial, generó escasez de oferta y mantuvo firme la cotización. Con el mercado europeo ahora mejor abastecido, la tendencia comenzó a revertirse, aunque los valores actuales siguen claramente por encima del piso registrado en 2025.

Desde la flota señalan que la menor disponibilidad de langostino deja demanda insatisfecha en tierra, aun cuando las plantas atraviesan uno de sus mejores momentos en años. El precio en torno a los 1,80 dólares por kilo que reciben los barcos resulta atractivo para la industria, más aún en un escenario de mayores precios de exportación. Ese alivio financiero llega luego de varias temporadas complejas que derivaron en el cierre definitivo de algunos establecimientos.

Con plantas operando a buen ritmo, algunas empresas comenzaron a buscar mayor abastecimiento para sostener niveles plenos de producción. Ese movimiento empieza a generar tensiones dentro del sector, en un contexto donde persiste un acuerdo tácito entre armadores de no disputarse embarcaciones dentro del ámbito empresarial local.

En las últimas semanas, el mercado empezó a mostrar señales de ajuste. Los precios internacionales cayeron alrededor de un dólar por kilo, una baja que muchos interpretan como un indicio de saturación de la demanda europea. Por ahora, ese cambio no se refleja en menores volúmenes de venta, pero sí reabre un problema recurrente: la calidad del producto.

Procesadores de Rawson advierten que la rentabilidad depende cada vez más del estado de la mercadería que llega a planta. Cuando el langostino presenta deterioro y obliga a destinar la producción a colas de menor valor, los márgenes se estrechan. En cambio, un buen manejo a bordo permite obtener colas de calidad y producto entero, donde el negocio todavía cierra.

El debate vuelve así al manejo del recurso. Las mayores horas de arrastre, los viajes más largos y las bodegas incompletas podrían estar impactando tanto en la calidad como en la fauna acompañante. En ese marco, el rol de los observadores y los informes que elaboren las autoridades provinciales junto al INIDEP serán clave para evaluar el comportamiento de la flota.

Un seguimiento permanente de la pesquería, similar al que se aplica en aguas nacionales, aparece como una herramienta central para anticipar desvíos, preservar el recurso y mejorar la calidad del langostino que llega a los mercados internacionales. En Rawson, la temporada todavía tiene margen, pero las señales ya están sobre la mesa.