Día de la Industria Naval Argentina: una actividad estratégica que vuelve a mirar hacia el futuro

Cada 12 de septiembre la Argentina conmemora a una industria estrechamente ligada a su desarrollo marítimo, productivo y tecnológico. La fecha recuerda el histórico plan impulsado en 1961 para renovar la flota mercante y promover la construcción de buques en astilleros nacionales.


12 de septiembre de 2026

La Argentina celebra este 12 de septiembre el Día de la Industria Naval, una fecha que pone en valor a una actividad estratégica que integra construcción y reparación de buques, ingeniería, tecnología, metalmecánica y numerosos servicios especializados.

El origen de la conmemoración se remonta al 12 de septiembre de 1961, cuando el entonces presidente Arturo Frondizi firmó el Decreto 7.992, que puso en marcha un ambicioso programa de renovación de la flota mercante argentina.

El denominado Plan Esteverena contemplaba la incorporación de 37 buques durante un período de diez años y buscaba que el crecimiento de la flota estuviera acompañado por el desarrollo de la capacidad industrial del país.

Un año después, por iniciativa de la Federación de la Industria Naval Argentina, el Poder Ejecutivo estableció el 12 de septiembre como Día de la Industria Naval.

La construcción naval argentina, sin embargo, tiene antecedentes mucho más antiguos. A lo largo del siglo XX el país desarrolló importantes capacidades para construir, reparar y modernizar embarcaciones mercantes, militares, pesqueras y de servicios.

Astilleros públicos y privados conformaron un entramado productivo que permitió desarrollar infraestructura, incorporar tecnología y formar mano de obra altamente especializada.

Tandanor, Astillero Río Santiago, los talleres del Arsenal Naval Puerto Belgrano y distintos astilleros privados ubicados principalmente en Buenos Aires, Mar del Plata y otros puntos del litoral marítimo y fluvial forman parte de esa capacidad industrial.

La actividad tiene además un fuerte efecto multiplicador: alrededor de la construcción y reparación naval trabajan empresas metalúrgicas, eléctricas, electrónicas, mecánicas, de ingeniería y numerosos proveedores especializados.

En 2026, la fecha encuentra al sector frente al desafío de sostener y ampliar su nivel de actividad, recuperar capacidades y generar condiciones que permitan que una mayor cantidad de trabajos sobre buques vinculados con la actividad argentina se realicen en el país.

Esta semana, la provincia de Buenos Aires anunció medidas orientadas a incentivar el uso de buques de pabellón nacional, aumentar sus escalas y fortalecer la participación de los astilleros argentinos en trabajos de reparación y mantenimiento.

También existen señales concretas de recuperación de infraestructura. Tandanor acaba de completar una intervención de gran magnitud sobre su Syncrolift, la primera renovación integral realizada desde que el sistema entró en funcionamiento en 1979.

Los trabajos permitieron elevar su disponibilidad operativa del 10% al 95% y ampliar de 4,10 a 5,80 metros el calado de los buques que puede recibir. Una vez concluida completamente la obra, el astillero proyecta alcanzar una disponibilidad del 99,5% y operar embarcaciones de hasta 6,20 metros de calado.

Durante este año también fue botado en Tandanor el remolcador ARA Pampero, construido íntegramente en el astillero, mientras que en Puerto Belgrano se puso en servicio una nueva compuerta para el Dique Nº 2, que permite operar buques de hasta 240 metros.

A 65 años del decreto que dio origen a esta conmemoración, la discusión que impulsó aquella decisión conserva plena vigencia: cuánto de la demanda naval argentina puede transformarse en construcción, reparación, tecnología, empleo y conocimiento generado dentro del país.

El Día de la Industria Naval vuelve así a poner sobre la mesa una actividad directamente vinculada con la marina mercante, la pesca, los puertos, la defensa y el comercio exterior argentino.