Es hoy: la licitación de la hidrovía entra en su etapa decisiva
A las 13 en punto se cerrará una etapa que dominó la agenda del transporte y el comercio exterior durante meses. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación recibirá las ofertas para concesionar por 25 años (y 100% a riesgo empresario) el dragado, redragado, señalización y mantenimiento de la Hidrovía Paraná–Paraguay.
No se define aún el ganador. Pero sí se conocerá quiénes están dispuestos a disputar el contrato más relevante de infraestructura logística del país, con inversiones estimadas en más de USD 10.000 millones y un impacto directo sobre el corredor por el que circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas.
La expectativa es máxima. El tramo licitado comprende desde el kilómetro 1238 del río Paraná (punto Confluencia) hasta la Zona de Aguas Profundas Naturales del Río de la Plata exterior, a la altura del kilómetro 239,1 del canal Punta Indio. Incluye el Canal Ingeniero Emilio Mitre y los ríos Paraná de las Palmas, Bravo, Guazú, Talavera y el sistema Paraná–Océano Atlántico. En otras palabras: el eje estructural del comercio fluvial argentino y regional, con incidencia en Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil.
La concesión se enmarca en el régimen de obra pública por peaje, bajo la ley 17.520, y establece una condición política y económica central: sin aval del Estado. El riesgo es empresario. La duración, 25 años, con posibilidad de prórroga limitada.
Un proceso que buscó blindarse
El llamado formal se publicó el 23 de diciembre mediante la Resolución 67/2025. Pero la historia empezó antes. El antecedente fallido (cuando en 2025 solo se presentó una oferta y el Gobierno declaró la nulidad) obligó a rediseñar el esquema.
Esta vez, el proceso incluyó más de 200 consultas, mesas técnicas con usuarios, provincias, cámaras, sindicatos y universidades, además de dos audiencias públicas. La propia Agencia impulsó una Mesa de Diálogo Interdisciplinaria para reencauzar el pliego y sumar aportes sectoriales.
Como elemento diferencial, se solicitó acompañamiento técnico de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), en busca de estándares internacionales y mayor previsibilidad. El objetivo declarado fue blindar la transparencia y evitar cuestionamientos que pudieran frustrar nuevamente el proceso.
El respaldo empresario no es un dato menor. Entidades como la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, CIARA-CEC, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas expresaron su aval al nuevo esquema. El mensaje fue claro: la competitividad exportadora depende de una vía navegable previsible y eficiente.
Los jugadores en la cancha
El pliego exige una combinación de espalda financiera, experiencia comprobada y flota disponible capaz de sostener tareas permanentes en uno de los corredores más exigentes del mundo. En ese universo, el mapa global del dragado es reducido.
Entre las compañías con capacidad técnica y operativa aparecen la belga Jan De Nul, la también belga DEME, la neerlandesa Boskalis y Van Oord. Otras firmas, como Rhode Nielsen, Great Lakes Dredge & Dock Company y Weeks Marine, podrían integrar consorcios para cumplir con las exigencias técnicas.
Hoy se sabrá quiénes formalizaron ofertas. A partir de allí se abrirá una secuencia de evaluación en etapas: primero el análisis jurídico y contable; luego la revisión técnica; y recién después (entre fines de abril y mayo), si no hay contratiempos, la comparación económica. En un contrato de esta magnitud, el precio es apenas una variable más. También pesan la capacidad operativa, la tecnología aplicada, la seguridad y la consistencia de un plan de mantenimiento a largo plazo.
Lo que está en juego
El pliego incorpora objetivos concretos: profundización a 40 pies para mejorar eficiencia y reducir costos logísticos, inversiones tecnológicas para optimizar la navegación y refuerzo de controles vinculados a la seguridad y la prevención del narcotráfico. También contempla la integración de Entre Ríos mediante el dragado de los brazos Bravo y Guazú a 34 pies.
Para provincias como Santa Fe (con nodos estratégicos como Rosario y Villa Constitución) el desenlace impacta de manera directa en su estructura productiva. Pero la discusión trasciende lo provincial. La hidrovía es política de Estado y columna vertebral del comercio exterior argentino.
A las 13 se abrirán los sobres. No habrá todavía ganador. Habrá nombres. Y detrás de esos nombres, la responsabilidad de sostener durante un cuarto de siglo la infraestructura que conecta la producción con el mundo. Porque en la hidrovía, más que un contrato, se define la competitividad de la Argentina.







































